20 setembro 2013

Pablo Neruda: Incitación al nixonicidio y alabanza de la revolución chilena

Ilustrações: divulgação

[1972-1973]





Comienzo por invocar a Walt Whitman


Es por acción de amor a mí país
que te reclamo, hermano necesario,
viejo Walt Whitman de la mano gris,

pata que con tu apoyo extraordinario
verso a verso matemos de raíz
a Nixon, presidente sanguinario,

Sobre la tierra no hay hombre feliz,
nadie trabaja bien en el planeta
si en Washington respira su nariz.

Pidiendo al viejo Bardo que me invista,
asumo mis deberes de poeta
armado del soneto terrorista,

porque debo dictar sin pena alguna
la sentencia hasta ahora nunca vista
de fusilar a un criminal ardiente

que a pesar de sus viajes a la luna
ha matado en la tierra tanta gente,
que huye el papel y la pluma se arranca

al escribir el nombre del malvado,
del genocida de la Casa Blanca.





Me despido de otros temas



Amor, adiós, hasta mañana besos!
Corazón mío agárrate al deber
porque declaro abierto este proceso.

Se trata aquí de ser o de no ser:
si dejamos vivir al delincuente
los pueblos seguirán su padecer

y el crimen seguirá de Presidente
robando a Chile el cobre en las Aduanas,
destripando en Vietnam los inocentes.

No se puede esperar una semana
ni un solo día más porque, carajo,
es por atrocidades inhumanas

que atraparemos este escarabajo
y es un orgullo para el hombre entero 
que soportó el puñal de la noticia,

como instrumento duro y duradero
anunciar en la tierra la justicia:
por eso te buscaba, compañero,

el tribunal de sangre que se inicia
y, aunque sea un poeta el justiciero,
los pueblos me entregaron una rosa

para que con mi verso verdadero,
yo castigue la saña poderosa
del inmenso verdugo comandado

por el concubinato del dinero
para quemar jardín y jardinero
en países remotos y dorados.


La canción del castigo

No hay que contar con su arrepentimiento,
ni hay que esperar del cielo este trabajo:

el que trajo a la tierra este tormento
debe encontrar sus jueces aquí abajo,
por la justicia y por el escarmiento.

No lo aniquilaremos por venganza
sino por lo que canto y lo que infundo:
mi razón es la paz y la esperanza.

Nuestros amores son de todo el mundo.

Y el insecto voraz no se suicida
sino que enrosca y clava su veneno

hasta que con canción insecticida,
levantando en el aiba mi tintero,

llame a todos los hombres a borrar
al Jefe ensangrentado y embustero,
que mandó por el cielo y por el mar

que no vivieran más pueblos enteros,
pueblos de amor y de sabiduría
que en aquel otro extremo del planeta,

en Vietnam, en lejanas alquerías,
junto al arroz, en blancas bicicletas
fundaban el amor y la alegría:

pueblos que Nixon, el analfabeto,
ni siquiera de nombre conocía
y que mandó matar con un decreto

el lejano chacal indiferente.


Él


Al criminal emplazo y lo someto
a ser juzgado por la pobre gente,

por los muertos de ayer, por los quemados,
por los que ya sin habla y sin secreto,
ciegos, desnudos, heridos, mutilados,

quieren juzgarte, Nixon, sin decreto.


El juicio


Convocada por mí la tierra entera
que cabe, lo verás, en mi soneto,

dará el dictamen de la primavera,

frente a frente, mirando tu esqueleto,
para que nunca más madre ninguna

se desangre en las tierras arrasadas
cargando al sol, bajo la triste luna,
un niño que levanto como espada

frente al cuello de Nixon, camarada.


El cobre


Al cobre lo llamábamos chileno
porque nacía de chilenas manos
y nuestro territorio estaba lleno

del subterráneo sol cordillerano,
del cobre que no estaba destinado
a los piratas norteamericanos.

Hasta que yankizado hasta el ombligo
el presidente Frei, momiocristiano,
regaló nuestro cobre al enemigo.

Pero mi pobre Patria intransigente
esperó entre el saqueo y las escorias,
entre Chuquicamata y El Teniente,

la hora de despertar, y se comprende
que, con el pabellón de la victoria,
dé un solo golpe Salvador Allende

de los colmillos norteamericanos
rescató el cobre, para siempre ahora,
devolviéndolo a Chile soberano.


Victoria


Honor a la victoria apetecida,
honor al pueblo que llegó a la hora
a establecer su derecho a la vida!

Pero el ratón acostumbrado al queso,
Nixon, entristecido de perder,
se despidió de Eduardo con un beso.

Cambió de embajador, cambió de espías
y decidió cercarnos con alambre:
no nos vendieron más mercaderías

para que Chile se muriera de hambre.

Cuando la Braden les movió la cola
los momios ayudaron la tarea

gritando «Libertad y cacerolas»,
mientras que los parrones victimarios
pintaban de bondad sus caras feas

y disfrazándose de proletarios
decretaban la huelga de señores
recibiendo de Nixon los dineros:

treinta monedas para los traidores.



La herencia


Así Nixon comanda con napalm:
así destruye razas y naciones:
así gobierna el triste Tío Sam;

con asesinos desde sus aviones,
o con dólares verdes que reparte
entre politijarpas y ladrones.

Chile, te colocó la geografía
entre el océano y la primavera,
entre la nieve y la soberanía

y ha costado la sangre de la gente
luchar por el decoro. Y la alegría
era delito en tiempo precedente.

Recuerdan las masacres miserables?
Nos dejaron la patria malherida
a golpes de prisiones y de sables!


A ti te llamo


Esto heredamos de los anteriores
y hoy que el rostro de Chile se agiganta,
cuando echamos atrás tantos dolores,

te necesito, mi joven hermano,
joven hermana, escucha lo que digo:
yo no creo en los odios inhumanos,

y no creo que el hombre es enemigo:
creo que con tu mano y con mi mano,
frente al malvado y contra sus castigos,

llenaremos la Patria de regalos
sabrosos y dorados como el trigo.


Regresa el trovador


Por eso estoy aquí en tu compañía.

De vuelta estoy como un enamorado
tocando el sol, el aire, el mar chileno
sufriendo de partir y haber llegado.

Siempre mi corazón estuvo lleno
como una copa de fulgor dorado
de Chile, de su cántico sereno.

Nunca mi Patria de dulzura y nieve
fue para mí substancia pasajera.
O fue terrible herida en mis entrañas

o luna derramada en la pradera.
Yo puse mi raíz en tus montañas
y florecí sobre las cordilleras.

(Yo nunca estoy afuera en tierra extraña
porque mi poesía es tricolor

y vivo todo el año en tu bandera.)


Por eso Patria blanca y estrellada,
Patria roja y azul, Patria primor,
Patria chilena, Patria delicada,

yo escuché desde lejos tu tambor.

Y me acerqué intranquilo a tu morada.

Quedé sobrecogido de dolor!


Son los de ayer


Miré que lo que el pueblo construía
después de tantos años de tormento:
la bandera de tu soberanía

por fin con sus colores en el viento,
era atacada por la turbulencia
del anacrónico establecimiento

y que te amenazaba la demencia
de los feudales y de los violentos;
el pasado con negra consecuencia

quiere otra vez tu sangre derramada.
Y la guerra civil es sacerdocio
para los que no hicieron nunca nada

sino vivir de incógnitos negocios.

Amo la paz por variadas razones:
una es porque el canto del trabajo
se une al color solar de los limones.

Y porque los programas populares
producirán tractores y cerezos:

todo lo hace el amor y los amores
del pueblo en su batalla y su proceso.


Aquí me quedo


Yo no quiero la Patria dividida
ni por siete cuchillos desangrada:
quiero la luz de Chile enarbolada
sobre la nueva casa construida:

cabemos todos en la tierra mía.

Y que los que se creen prisioneros
se vayan lejos con su melodía:

siempre los ricos fueron extranjeros.

Que se vayan a Miami con sus tías!

Yo me quedo a cantar con los obreros
en esta nueva historia y geografía.


Ven conmigo


Por esto estoy aquí en tu compañía:
por Chile, por su azul soberanía,

por el océano de los pescadores,

por el pan de los niños ruiseñores,
por el cobre y la lucha en la oficina,

por nuestra agricultura y por la harina,
por el buen compañero y por la amiga,

por el mar, por la rosa y por la espiga,
por nuestros compatriotas olvidados,

estudiantes, marinos o soldados,
por los pueblos de todos los países,

por las campanas y por las raíces,
por los caminos y por los senderos
que llevan a la luz al mundo entero

y por la voluntad liberadora
de las banderas rojas en la aurora.

Con esta unión están mis alegrías.

Lucha conmigo y yo te entregaré
todas las armas de mi poesía.


una historia vulgar


Doña Cacerolina Lagañín,
encumbrada en el trono de su plata,
estuvo a punto de llorar por fin,

y casi a punto de estirar la pata,
al saber que es posible gobernar
a Chile por el pueblo popular.

Para Cacerolina un maremoto
no le daría tanto descontento.
Esto de ver por todas partes rotos

le causaba un horrible sufrimiento:
«Aquel siútico es más que suficiente».
«Después de todo es él nuestro sirviente

y al procer Viaus: salvó con su dulzura.»
«El servirá de cepillo de dientes,
lo echaremos después a la basura. »

Ahora lo importante es lo que pasa,
dijo Cacerolina Lagañín
y armada de una sartén salió de casa,

dispuesta a convertirlo en un violín
para pelear «contra rotos groseros
que son en Chile rotos extranjeros».

Doña Cacerolina, bien nutrida,
tuvo un pequeño asomo de desmayo
cuando encontró en la calle solo viejas

que como ella sonaban sus sartenes.
Luego entre mil suspiros y sostenes
volvió a su poderío y su jardín,

doña Cacerolina Lagañín

dejó a cursis dernocratacrististas
peleando contra rotos comunistas
luego bailando el Vals Sobre las Olas

volvió a Las Condes con placer sincero

porque a la vuelta de las cacerolas,
pasó a los brazos de su jardinero
gastando bien su tiempo y su dinero.





Leyendo a Quevedo junto al mar



Viviendo entre el océano y Quevedo,
es decir entre graves desmesuras,
leyendo el mar y recorriendo el miedo

del poeta mortal en su lamento
comprendo la razón de mi amargura.

Porque mi corazón no está contento.

Chile es golpeado por la misma gente
que nos destinan al sometimiento
y amenazan con uñas y con dientes.

Los intereses son como ciclones,
rompen la tierra y todo lo que vive:
encallan en Vietnam las invasiones,

fracasan en la espuma del Caribe.


Una lección


Volviendo a Nixon vuelvo a ser dichoso:
porque juzgar delitos incesantes,
ordenados por un ignominioso,

es deber de un poeta caminante.

Hoy, desde Chile revolucionario,
volvamos a los dueños del erario,
retornemos al Jefe del dinero.


A verso limpio


Horademos a Nixon, el furioso,
a verso limpio y corazón certero.

Así pues, decidí que falleciera
Nixon, con un disparo justiciero:
puse tercetos en mi cartuchera.

Y por los tribunales venideros,
abriendo puertas, cruzando fronteras,
recluté hombres callados y severos,

caídos en sangrientas primaveras.


Retrato al hombre


Hay que juzgar las manos maculadas
por muertos que mató con su terror

y que bajo las tierras desolladas
surgen como semillas de dolor.

Porque ésta es una edad nunca soñada.

Y Nixon, el ratón acorralado,
con los ojos abiertos de temor

ve renacer banderas fusiladas.

Fue en Vietnam cada día derrotado.
En Cuba es derrotado su furor
y ahora en el crepúsculo aterrado,

quiere roer en Chile el roedor,
sin saber que minúsculos chilenos
le van a dar una lección de honor.


Paz, pero no la suya


¡Paz en Vietnam! Mira lo que has dejado
adentro de esa paz de sepultura
llena de muertos por ti calcinados!

Con un rayo de eterna quemadura
preguntarán por ti los enterrados.
Nixon, te encontraran las manos duras

de la revolución sobre la tierra
para humillar tu pálida figura:

será Vietnam que te ganó la guerra.

Nixon no creo en tu vencida paz!
Tu invasión fue diezmada y fue vencida
cuando ya no podías perder más.

Y cuando tus aviones homicidas
caían como moscas abatidas
por los disparos de la libertad!

Esta no fue tu paz, Nixon sangriento!
Nixon, sanguinolento presidente:
es tu medalla de remordimiento!

Es la paz de los pueblos inocentes
que tú entregaste al fuego y al tormento!
Es de Vietnam la paz desfigurada

por tus embajadores y papeles.
Es la paz de una tierra desangrada
y que ha llenado al mundo de laureles

brotados de la sangre derramada:

Es la victoria de Ho Chi Minh ausente
la que obligó a tu mano ensangrentada

a confirmar la paz de esos valientes.


Cuba, siempre


Pienso también en Cuba venerada,
la que alzó su cabeza independiente
con el Che, con mi insigne camarada,
que con Fidel, el capitán valiente

y contra retamares y gusanos
levantaron la estrella del Caribe
en nuestro firmamento americano.

Notifico que son los adversarios
De Vietnam, esos mismos «caballeros»
seguidos de cubanos mercenarios,

armados de metrallas y dinero,
los que contra tu viento libertario
invadieron la nueva claridad.

Y allí quedaron muertos o atrapados
los que iban a matar tu libertad.

Ay Nixon donde vas y te presentes
Cuba no da cuartel ni caridad!

Cuba y Vietnam son nuestros precedentes
contra las agresiones de esta edad!

(Chile defenderá con sus valientes
como aquellos dos pueblos insurgentes
su revolucionaria dignidad.)


Sobre conspiraciones


Entre la Kennecott y las batallas
que dentro de mi Patria van urdiendo
contra el pueblo anacrónicos canallas,

Chile va, traspasado y sacudido,
sobre la turbulencia, construyendo
lo que nunca le fuera permitido:

trabajar y vivir sin desaliento
para que en Chile manden los humanos
y se cubra de frutos populares

el territorio antártico y lejano

y den las viñas de su geografía
el vino del amor y la alegría!


Duelo de Chile


Hora terrible! Aquel mejor soldado
cayó en la arena de la Capital
y sabe el mundo que fue asesinado:

su asesino se dice «nacional».
Un traidor, ahora encarcelado
director del asalto criminal,

dijo que un presidente despechado
dio la luz verde al crimen espantoso.
El Mandatario aquel está callado

como si no escuchara en su reposo
el clamor que recuerda a los malvados,
el acontecimiento vergonzoso.

(Ahora el Mandatario destronado
es el aliado de los poderosos
y su oscuro silencio ha continuado.)

Schneider sigue siendo traicionado

y la conspiración que continúa
cuenta con los injustos magistrados
por cuyas manos la injusticia actúa.


Que no, que nunca


No entrará en esta casa con puñal
el sobrino del tío senador
a asesinarnos otro general.

Ningún demente mate tu esplendor
y nos lleve a la guerra despiadada:
a la noche del duelo y del terror.

No me muestres la sangre en tu morada.
Dame tu resplandor de catarata,
luz longitudinal, patria nevada.

El incendiario no re hará ceniza,
y no se macarán entre chilenos,
Patria mía celeste y movediza-

Fuera de aquí la hiena y el escualo!

Que no maten los malos a los buenos,
ni tampoco los buenos a los malos.

Soy un poeta sin ningún precepto
pero digo, sin lástima y sin pena:

no hay asesino bueno en mi concepto.


L. E. R.


El furioso que agache su estatura
bajo la luna, en la pampa de plata,
Patria que Recabarren transfigura

enseñando verdades y caminos
que ayer se abrieron en la tierra oscura
y hoy son la condición de su destino,


Contra la muerte


A la guerra civil como condena
nos conduce el amargo forajido.
El desplazado de la boca liena

quiere quitar a otros la comida,
y otro que con su herida se envenena
reparte los venenos de su herida.

A la guerra civil de los contrarios
quieren llevarnos garras fratricidas,
sin saber que chilenos adversarios

siempre amaron las leyes de la vida.
Y no triunfa el más noble ni el más fuerte
desangrando la tierra preferida

y cambiando la vida por la muerte.

La tierra que nos dio las alegrías,
la que nos enseñó el padecimiento
florecerá con todos algún día:

no neguemos la luz al descontento.
Que cada hombre lleva en su porfía
lo mejor de su ciencia y su momento.


Nunca


Solo el que mata es la categoría
que dejo fuera de mí sentimiento.
No llevemos la Patria a la agonía

condenada a la sangre y al lamento.

Y contra eso está mi poesía
que va por todas partes, como el viento.


El gran silencio


Es tarde ya. Se han ido los malvados.
Schneider, desangrado y malherido,
ha muerto, el crimen está consumado.

Un gran silencio cubre nuestras vidas:
El estupor de un pueblo deshonrado,
el clamor de la Patria estremecida.

Cien hombres contra un solo soldado:
fueron cien los cobardes forajidos
contra mi general asesinado,

El espionaje norteamericano
ordenó a un renegado y sus hampones.
Y Caín otra vez mató a su hermano.

Sangre, dolor, coronas y crespones!

En el alma de Chile sepultado,
despedido por nuestros corazones,
quedó mi general asesinado.


Es triste


Desde entonces un río nos divide:
agua sangrienta, barro de marismas!
No hay nadie en esta tierra que lo olvide.

Desde entonces la Patria no es la misma.


Mi general, adiós


Desde entonces tu sangre ha separado
dos zonas hasta ahora divididas:
el rencor que amenaza por un lado

y el pueblo que acompaña tus heridas.

Y hasta ahora tu estirpe de soldado
cerca de Allende, claro presidente,

defiende al pueblo y a su nuevo Estado

(como si aún tu mano militante,
aún después de ser martirizado,
cumpliera su deber de comandante).

Adiós, mi general asesinado!

Vivirá tu recuerdo de diamante
en lo más alto de la cordillera.

La Patria va contigo en cada instante
por el camino de la primavera.


Mar y amor de Quevedo


Aquí en mi casa de Isla Negra leo
en el mar y en el verso favorito,
en la palpitación y el centelleo

del mar amargo y del amor maldito,
la misma espuma de la poesía:
el mar que se ilumina en la ruptura

y yo leyendo con melancolía,
a Quevedo, su amor y desventura.

Tal vez es mi destino diferente:
mi pecho militar de combatiente
me inclinó a las guerrillas del Estado:

a conseguir con la paciencia ardiente
de la verdad y del proletariado

el Estatuto de la pobre gente.


La victoria


Y así llegué con Allende a la arena:
al enigma de un orden insurgente,
a la legal revolución chilena

que es una roja rosa pluralista.

Y fue con mi Partido Comunista
(bello como un desfile proletario)
cuando en el mundo un día sobrevino

este camino revolucionario.

Hacia los pueblos alzo nuestro vino
con la copa a la altura del destino.


4 de septiembre de 1970


Un recuerdo: por fin hay unidad!
Viva Chile, Aleluya y Alegría.
Viva el cobre y el vino y el nitrato.

Que vivan la unidad y la porfía!
Sí, señor. Tiene Chile candidato.
Costó trabajo era una fantasía.
hasta que hoy la lucha se comprende,

Marchar, marchar como la luz del día.

El presidente es Salvador Allende.

Toda victoria es un escalofrío,
porque si gana el pueblo hay una racha
que entra por el testuz del envidioso.

(Uno sube y el otro a su covacha
baja huyendo del tiempo y de la historia.)

Mientras que Allende sube a la victoria
se van los Baítras como cucarachas.


Desde aquel día


Desde aquel día el mundo, al despertar,
encontró a Chile y su fisonomía
alzando la victoria popular

y en el coro mundial de la alegría
cantaron nuestra tierra y nuestro mar.

Fue por aquellos días que un poeta
provinciano, salido de Parral,
en Estocolmo recibió un cometa

de las manos de un rey profesional.
Y así el nombre de Chile saludado
fue por ciudades, minas, sementeras,

como un laurel del pueblo conquistado
durante lucha larga y vida entera.

(Yo agregué a Chile y a su geografía
el canto de mi vida pasajera
con el torrente de mi poesía.)


Reviven los gusanos


Luego llegó la dura condición
y los gusanos en su rebelión
en el estiércol de la oposición

rodearon a sus turbios candidatos
de mentidores y de mentecatos,
de lenguaraces y de asesinatos,

descubriendo una táctica «imprevista»:
«En Chile hay un peligro comunista! ».

E intercambiando besos espantosos
momiocristianos y momios furiosos:

con la publicidad y la pistola,
contra Allende y el pueblo congregado,

llevan la sedición ola por ola
momios tibios y momios congelados.


Diario de loros


Y desde Nueva York el dirigente
es el Gerente de la Pepsicola

(que ése sí se portó como un valiente:
se arrancó con su piara y con su cola).

Instruye desde allá sus carcamales.
Pontifica El Mercurio cada día:
Nixon le dicta los editoriales.

Es un diario «chileno» Mama mía!
Ay qué cinismo, qué melancolía
la de estos loros de pajarería!


Paro pasional


Detrás de la I. T. T. con sus puñales
y los enredos de su felonía
brotan los Pillarines criminales

y otros mondongos de la oligarquía:
falsos adelantados sindicales,
médicos de curiosos delantales,

camioneros de pronto enriquecidos,
Colegios de Abogados Presumidos
querían aprender los viejos vicios
de nuestros elegantes meretricios.

(Los oligarcas por sus propios fines
quieren usar para sus píes patricios
o clase media o ciase calcetines.)

Y con Níxon de fondo principal
se lanzaron al Paro Patronal

bien cebados dispuestos a que ayune
el que no es del Partido Nacional.

El hambre de los otros los reúne
y Fuentealba les vende su puñal.

Así por la I. T. T. desenfrenados
sembraron el terror organizado;
padres y tíos de un Negro Mercado
oscuro como todos sus pecados.

Contra la Patria se lanzaron codos
huelga de burros, huelga de rollizos,
huelga de playboys advenedizos,

huelga de banquerizos principales,
enchufados en los Bancos Centrales,
y pálidos idiotas de rehenes

con dueños de los grandes almacenes:
escondieron sardinas y cebollas,
aceite, harina, cigarrillos, ollas

para dejar sin pan sin luz sin nada
al pueblo y a la patria apuñalada.


Locos y locuelos


Pee y Punto Final, que marchan, juntos
como va el explosivo con la mecha
y se confunden en un mismo punto
ultras de izquierdas y ultras de derecha,
duros de la derecha y de la izquierda,

trabajan juntos en la misma brecha
para que la victoria conseguida
por un pueblo que lucha y que recuerda
(el cobre, el pueblo, la paz y la vida),

todo lo manden ellos a la mierda.

Y así están juntos en el mismo cielo
los locos de derecha y los locuelos.



Yo no me calió



Perdone el ciudadano esperanzado
mi recuento de acciones miserables
que levantan los hombres del pasado.

Yo predico un amor inexorable.

Y no me importa perro ni persona:
solo el pueblo es en mí considerable:
solo (a Patria a mí me condiciona.

Pueblo y Patria manejan mi cuidado:
Patria y pueblo destinan mis deberes
y si logran matar lo levantado

por el pueblo, es mi Patria la que muere.

Es ese mi temor y mi agonía.

Por eso en el combare nadie espere
que se quede sin voz mi poesía,





Siempre advirtiendo



Pueblo, en el intranquilo vendaval
cierra los puños y rechaza el mal.

Todas las noches aullarán las hienas
manchando la revolución chilena.

Todos los días quiere el adversario
borrar el fuego revolucionario

y dividir las armas unitarias
de la victoria revolucionaria.

Y quieren los amargos desplazados
enterrar los laureles conquistados,





Otra vez advirtiendo



Traigo aquí un señal de una emergencia,
toco a rebato al pueblo vencedor.

Hay que juntar la fuerza y la conciencia:

Chile es una batalla de existencia:
batalla del honor y del amor.



Con la centella



Pueblos, mirad el horizonte claro
y con nosotros al joven Lautaro.

Pueblos, el inundo nuestra llama sigue
y con nosotros va Manuel Rodríguez.

Pueblo, no volveremos al pasado
porque va Balmaceda a nuestro lado.

Venceremos! El pueblo es soberano
y su mano decide la centella
en la defensa del género humano:

En la noche del mundo nuestra estrella,
la veneran los pueblos más lejanos!


Mi compañero Ercilla


Comencé con Walt Whitman, viejo hermano
del antiguo esplendor americano.

Vino Walt Whitman y me dio la mano.

Ahora llamo a un noble compañero:
entre todos y todo fue el primero
don Alonso de Ercilla, el duradero.

Lo llamo a la batalla y la esperanza,
a la Revolución y a mi Alabanza
y termino con él en compañía,

cantando a coro y a plena alegría;
la misma antigua lucha esplendorosa

viene del fondo de la Araucanía
y nuestra poesía no reposa.


Habla don Alonso


«CHILE, FÉRTIL PROVINCIA Y SEÑALADA
EN LA REGIÓN ANTARTICA FAMOSA,
DE REMOTAS NACIONES RESPETADA
POR FUERTE, PRINCIPAL Y PODEROSA.
LA GENTE QUE PRODUCE ES TAN GRANADA,
TAN SOBERBIA, GALLARDA Y BELICOSA,
QUE NO HA SIDO POR REY JAMÁS REGIDA,
NI A EXTRANJERO DOMINIO SOMETIDA.»


Juntos hablamos


Junto a los Andes una llamarada
y desde el mar una encendida rosa
CHILE, FÉRTIL PROVINCIA Y SEÑALADA.

Hoy fulgura en la noche luminosa
de América, tu estrella colorada
EN LA REGIÓN ANTARTICA FAMOSA.

Y así, por fin, tu estrella liberada
emergió de la sombra silenciosa,
DE REMOTAS NACIONES RESPETADA,

El mundo divisó la llamarada
y en tu honor repitió la voz gloriosa:
LA GENTE QUE PRODUCE ES TAN GRANADA:

tan unida, tan ciara y valerosa,
la Unidad Popular es tan florida,
TAN SOBERBIA, GALLARDA Y BELICOSA,

que en esta lucha jugará su vida
contra las turbias bandas sediciosas.

La estirpe popular esclarecida
es como ayer fecunda y orgullosa
Y NO HA SIDO POR REY JAMÁS REGIDA.

Y aunque sea atacada y agredida
Chile, mi Patria no será vencida
NI A EXTRANJERO DOMINIO SOMETIDA.

FIN

Isla Negra, enero 1973



Frederico Füllgraf - Setembro, atrás da Cordilheira

Foto: divulgação

Crônica

Primeiras impressões, esboçadas à chegada . 
A lembrança dos 40 anos do golpe, em 2013, 
preenche o silêncio de um ano atrás.
Pelas frestas, contudo, a dor, a indignação 
e a esperança não param de escorrer.

Em setembro, ainda faz frio nestes descampados, a menos de setenta quilômetos da Cordilheira. Em dias de céu varrido de nuvens, caminhando umas cinco quadras desde minha casa, consigo divisar a cratera nevada do Antuco, o vulcão mais próximo. Então minha coluna vertebral sofre as dentadas prazerosas de um frenesí, que recordo como experiência de minha infância, quando um evento jubiloso e há muito esperado se anunciava pela intuição; neste caso, a escalada dos 2.500m do “baixinho”, Antuco, que não demorará. Será meu treinamento de fôlego e aclimatação? Tenho encontro marcado com o deserto de Atacama, na fronteira com Salta, onde me aguardam o Socompa e o Llullaillaco, ambos com 6.000 e 6.700m de altitude. Ali perto está a cova do meu personagem, o “alemão morto”.

Um nativo me disse que começa a esquentar somente em novembro, “entonces llega el verano”, como se não mais existisse a primavera. Entendo como generalizada a percepção perdida das velhas estações do ano como experiência elementar dos ciclos da vida, com suas lentas transições de temperatura, transmutação da vegetação e da luz. 

As alterações climáticas são um fenômeno planetário. A perda da memória também.

Chama atenção a profusão de chaminés nos telhados das casas, todos de lata, os telhados e as chaminés. Apenas excepcionalmente vê-se, aqui e acolá, em casas de apelo burguês, algumas telhas francesas ou coifas, jamais, porém, chaminés de tijolos, como as que conhecemos a leste da Cordilheira.

As casas são construções sofríveis, ora comoventes, ora risíveis caixas de fósforo. Seu acabamento frágil evoca o pitoresco estilo fueguino das casas de Ushuaia, com paredes e telhados de lata, espécie de perpetuação das cabanas dos caçadores de lobos marinhos e baleias, no literal fim do mundo, daqui ainda muito distante, geograficamente, mas assaz influente esteticamente. O hábito esdrúxulo do uso de metal para isolamento térmico é tão descabeçado como os telhados de Rio Branco, capital do Acre, que se vê antes do pouso do avião. Lá, alcançam temperatura para frigir ovos, aqui substituem a geladeira quase supérflua, devido ao rude clima invernal em seis meses do ano. No território da anedota, a conspiração panamericana de algum produtor de telhados de zinco contra toda sorte de arquitetura sustentável se impõe como teoria provável. Do Acre à Terra do Fogo reina a insustentável paródia do viver.

A propósito do fim do mundo: muito antes da chegada dos conquistadores espanhóis, os povos do Altiplano peruano chamavam estas paragens de “Chili”, porque a partir do norte era difícil alcançá-las por terra ou por mar. Chili queria dizer, "onde a terra acaba".

Da minha casa, os moradores anteriores levaram a estufa. Demorei alguns dias para entender que estufas não fazem parte do inventário fixo de uma residência. Estufas compra-se, instala-se e, algum dia, leva-se com a mudança. Por isso, sobre o vazio deixado pela estufa levada, um toco de chaminé, que em sentido inverso some telhado afora, aguarda a nova estufa. Melhor dizendo: eu e chaminé a aguardamos, o queixo batendo de frio.

Alternando com alguns dias luizidios, o frio úmido que se instalou na casa lambe-me os ossos, sensação angustiante nunca dantes experimentada. Minha companheira emprestou-me um estufa à querosene. Quando acaba o combustível, tenho que caminhar umas vinte quadras até o posto de gasolina mais próximo, para reabastecer-me.

Já fazia noite enquanto eu caminhava rumo ao posto. A iluminação que caía dos postes recortava sofrivelmente as sombras do casario baixo e lúgubre à beira da calçada.

Era a noite de 11 de setembro. Pela janela sem cortinas e venezianas, de uma casa pobre, escorria uma luz descorada sobre a calçada, convidando-me a parar. Com olhar indiscreto e envergonhado, distingui uma oficina de móveis. Algumas ferramentas descansavam sobre peças inacabas; do marceneiro, contudo, nenhum sinal.

Oficinas de carpintaria e marcenaria soem ter conotações bíblicas, talvez aquele cenário oferecido pela janela sobre a calçada evocasse imagens da forçada educação religiosa recebida em minha infância que, por ter sido obrigatória e autoritária, tivera efeito contrário, fazendo-me contemplar ao longo da vida com justificada reserva aquele escultor galileu de cruzes de madeira e salvador da Humanidade. Quem sabe Bertolt Brecht, ao cobrar em um de seus poemas, “onde pernoitaram os operários egípcios, depois de concluírem a obra da última pirâmide?”, tenha oferecido um entendimento mais correto, a dimensão histórica e materialista dos ofícios e seus protagonistas, a que dignifica aos que dão forma ao mundo com suas mãos e ferramentas, desenhando palácios, erguendo muralhas, esculpindo móveis - que fosse a estante para o único livro que naquela noite fria resgatava a memória do dia maldito, que partiu em duas a história do país “onde a terra acaba”!

Meu pensamento espontâneo dialogava com a oficina, perguntando-lhe, o que aquele pobre marceneiro sentira toda vez que, há quase quarenta anos, o calendário anunciava um novo 11 de setembro. Se montava cadeiras e mochos por encomenda do inimigo, nas quais – ele sabia – seria amarrado e torturado um vizinho subitamente desaparecido, ou se, ao contrário, incitado pelo violento protesto de Judas, o subversivo, com cada ferida que seu formão abria no lenho virgem, dava forma aos seus pensamentos, esculpia sua esperança.

Aquele moveleiro também sentia que, desde 11 de setembro de 2001, quando desabavam as torres de Nova York, uma estranha orquestração tenta habituar o mundo a assistir das arquibancadas à celebração do “9/11” como efeméride do atentado ao coração do império? Ano após ano, borrando, apagando mais um pouco a memória do 11 de setembro de 1973, ocorrido em Santiago, preparado pelo mesmo império, com conspirações, dinheiro e armas, contra o governo eleito de um médico idealista, que desejava libertar seu país do jugo de colônia fornecedora de commodities minerais – primeiro o salitre, depois o cobre - e sempieterna devedora da banca internacional?

Na capa de El Mercúrio de 11 de setembro, nenhuma referência à data fatídica. Incrédulo e impaciente, folheio o jornal para frente e para trás – e nada! Mas então, escondido no canto esquerdo inferior da terceira página, o único comentário, constrangido, à data, escrito com pena liberal, conclui: “Los verdaderos derrotados son los que quedan sin un lugar en la historia. Y fueron ellos los combatientes… En cambio los del ´si´, perdieron el plebiscito, pero siguieron administrando grandes cuotas de poder – y lo hacen hasta hoy”.

“Lo que pasó en aquel entonces no me afecta, nací despues del 1973, eso pertenece al pasado…”, responde-me uma jovem vizinha com desdém, no qual ecoa certa preguiça para espantar as brumas do esquecimento. Sua resposta sincera soa representativa, nas ruas, nas feiras, nas rádios e na TV, nenhuma palavra, ruído, canção que destoem do silêncio – um silêncio quase fantasmal, não fosse uma senhora da alta classe média, que luta nos tribunais para que a Avenida 11 de Setembro, assim carimbada pelos golpistas, volte a chamar-se Avenida Providencia, como é conhecida e sempre será lembrada. Silêncio de sepultura, não fossem também alguns jovens de Santiago, cuja agenda do “11” é a catarse, o protesto desorganizado, frequentemente expressado com paus e pedras. Às quais voltam a impor-se no dia seguinte os berros dos brokers da bolsa de valores, com aquele esgar neurótico estampado em suas faces, ou o editorial de El Mercúrio, cobrando maior rigor na repressão aos manifestantes.

Então deparo-me com a estória de uma mulher.

Há trinta anos, em Calama, no extremo norte do país e, por coincidência, à beira de meu caminho, rumo à Salta, Violeta Berríos revolve a areia do deserto, em busca de mais alguma vértebra, um estilhaço de fêmur – um dente que fosse! – de seu amado, Mario, fuzilado em outubro de 1973, durante a passagem de uma sinistra caravana.

No Maghreb, as caravanas beduínas transportavam o sal desde os portos do Chifre da África, e eram festejadas em todos os oásis onde aportavam para descansar. No Atacama, a caravana do Gal. Sergio Arellano Stark aproximara-se por terra e pelo ar, cuspindo chumbo. Entrou para a História como a “Caravana da Morte”, fuzilando vinte e seis jovens mineiros, estudantes e jornalistas, apenas em Calama. Os algozes não chegaram com ordem judicial de prisão, não interrogaram suas vítimas: desembarcaram, abrindo fogo. Em seguida, dispersaram os cadáveres mutilados, esquartejados, pelos quatro pontos cardeais, para que servissem de carniça aos chacais – tamanho o ódio daquele senhor general, cujo sobrenome em alemão significa “forte”.

Desde então, vinte e seis mulheres chafurdam na areia do deserto em busca de alguma articulação que combine com o osso que, após exame de perícia, guardam em suas casas como relíquia de seus amados – filhos, pais, maridos, namorados - que algum dia desejam sepultar com dignidade.

São as “colectadoras de huesos” do Atacama, cuja escatologia é um teimoso e comovente culto à memória – fresta nos grãos de areia do deserto, por onde espreita a indelével História.

13 setembro 2013

Alfons Luna: Fondos musicales en los centros de tortura de Pinochet

Ilustrações: divulgação


Las canciones de Julio Iglesias, George Harrison o Nino Bravo a todo volumen servían de fondo a las torturas en la dictadura de Augusto Pinochet, pero al mismo tiempo los presos buscaban alivio en la música.

Alfons LUNA
Miércoles 11 de septiembre de 2013 | 16:39

Augusto Pinochet / jaimelago.org


“My Sweet Lord”, de Harrison, “Un millón de amigos”, de Roberto Carlos, “Venceremos”, “Libre”, de Nino Bravo, o varias canciones de Julio Iglesias sirvieron para ahogar los gritos de las torturas o directamente para molestar a los presos, explicó a la AFP la profesora de la universidad de Manchester (norte de Inglaterra), Katia Chornik.
“Son canciones que me han mencionado los presos que he entrevistado, nombres de canciones que han aparecido más de una vez. Pero hay que pensar que el numero de gente que estuvo presa bordea los 40.000. Hubo más de mil recintos y yo me concentro en nueve”, dijo la investigadora.

Katia Chornik estudia el papel de la música en los centros de detención, cárceles y campos de concentración de la dictadura de Pinochet (1973-1990), de cuyo golpe de estado se cumplen 40 años este miércoles.

“Empecé a investigar hace una década. Empecé a investigar la música en los campos nazis y me di cuenta de que había una situación que me tocaba mucho más cerca -mis padres estuvieron presos-, que era la de los campos chilenos”, narró.

En algunos recintos la música seguía cuando los agentes habían cumplido su horario, seguía a todo volumen“, explicó. Por ejemplo, “había un centro de tortura en la calle Irán de Santiago de Chile que los agentes llamaban “la Discotheque”: el objetivo era acallar los gritos de los prisioneros”.

En “la llamada ‘no-touch torture’ o tortura sin contacto que fue desarrollada por Estados Unidos desde los años 50 y que todavía se ve en el contexto de la guerra del terror, se usan música y sonidos como forma de saturar los sentidos y provocar desintegración psicológica“, explicó.

Carlos Reyes, fotógrafo chileno exiliado en Londres, pasó dos años en cárceles en Chile y explicó a la AFP que “muchas veces cuando habían sesiones de tortura ponían música muy fuerte”.

“Lo que había en la radio. Cualquier música que estaba de moda. En los campos de concentración nos ponían música militar para marchar, para cantar, te obligaban a cantar”, narró Reyes. “La música era parte las 24 horas del día”.
Al mismo tiempo, la música consolaba a los detenidos.

“Entre los presos se cantaba mucha música latinoamericana, pero elegían con cuidado los temas”, evitando aquellos de tinte político que pudieran traerles problemas, narró Chornik.
Algunos músicos llegaron a seguir con su actividad en los campos, como Ángel Parra, el hijo de Violeta Parra, que compuso “La pasión según San Juan, Oratorio de Navidad” en el campo de Chacabuco.

“La música fue una parte importante en aquel periodo. Nos ayudaba mucho a celebrar cosas. Yo cantaba, no era parte del coro, pero cantaba, todo el mundo lo hacía, nos hacía mucho bien“, recordó para la AFP Cristina Navarrete, una médico chilena que se exilió a Londres, donde todavía vive, y que estuvo internada en el campo de concentración de Tres Álamos, en Santiago, donde se formó un coro. AFP

English

Chile's Pinochet regime used Julio Iglesias and George Harrison songs as 'torture soundtrack,' researchers claim



Music played at high volume during torture was part of the psychological suffering endured by some of his thousands of political opponents who were detained when Pinochet seized power in 1973.
According to former prisoners, Harrison’s “My Sweet Lord”, the soundtrack to Stanley Kubrick’s film A Clockwork Orange and songs by Spanish crooner Iglesias were played for days at a time.
University of Manchester researcher Dr Katia Chornik has investigated the use of music in Pinochet’s notorious torture houses, concentration camps and prisons. One former prisoner told how her jailers would sing the Italian pop hit “Gigi l’Amoroso” as they were taking her to the interrogation room, and carry on singing whilst they were torturing her.
PA
Fonte: The Independent, 13/09/2013




El Mercurio y "Operación Colombo": querella criminal contra Agustín Edwards

Ilustrações: divulgação

12/09/2013 |
La acción judicial fue interpuesta por Juan Carlos Chávez Pilquil, hijo de un detenido desaparecido en la llamada Operación Colombo, que intentó cubrir la desaparición de 119 personas afirmando a través del diario La Segunda, propiedad de Edwards, que había sido un enfrentamiento. El tílulo del reportaje fue: "Exterminados como ratones".

El día que se cumplen 40 años del golpe cívico-militar y se conmemora a las víctimas del terrorismo de Estado ejercido por la dictadura, Juan Carlos Chávez Pilquil, hijo del joven actor y estudiante de derecho Ismael Darío Chávez Lobos, detenido el 26 de julio de 1974 y luego desaparecido, interpuso la primera querella criminal en contra de Agustín Edwards, dueño -de la cadena de diarios de El Mercurio, como autor intelectual del delito de homicidio, según informa el portal Observatorio Ciudadano (OC) en reportaje de Paulina Acevedo Menanteau.

La acción judicial es interpuesta en favor de 119 personas, en su mayoría jóvenes - diez de ellos eran menores de edad - e incluida una mujer embarazada, detenidas por agentes de la DINA y cuyo paradero es hasta el día de hoy desconocido. Un caso investigado en la justicia chilena como "Operación Colombo", montaje destinado a ocultar estas desapariciones y que incluyó la publicación de dos listas con sus nombres en medios extranjeros, O Día en Brasil y Lea en Argentina, donde se daba cuenta de la aparición de cuerpos de "guerrilleros" chilenos en Argentina, tras supuestos enfrentamientos y con la policía, reproducidas por medios locales. Entre los nombres está el del padre de Juan Carlos, de 22 años.

El vespertino La Segunda -del consorcio El Mercurio fue el primero en publicar la noticia en Chile, con un titular que viola toda ética y entregando información que sabía falsa: "EXTERMINADOS COMO RATONES: 59 miristas chilenos caen en operativo militar en Argentina". Luego lo harán también Las Últimas Noticias y el propio Mercurio, haciéndose cómplice de estos asesinatos, dice la información de OC.

Por eso, entre otros motivos que argumenta, la querella sindica a Edwards como "autor intelectual-mediato, en su condición de colaborador directo de la represión iniciada por agentes del Estado al servicio de la Junta Militar, a partir del 11 de septiembre de 1973, del delito de homicidio calificado de las personas que pasamos a enunciar", entregando la lista de estos 119 chileno/as ultimados, con fecha de desaparición, militancia, edad y actividad.

Motivaciones de la querella

Juan Carlos tenía solo 26 días de vida cuando secuestraron a su padre, y en tribunales explicó que con esta querella busca honrar la memoria y perseguir las responsabilidades civiles en estos hechos. "Con esta querella buscamos establecer la responsabilidad de Edwards como autor intelectual de este crimen tan deleznable, como es el caso de los 119, siendo él uno de los gestores del golpe", señaló.

Agregando que es "también un homenaje al presidente Salvador Allende y a todas las víctimas de la represión de la dictadura. Vengo a decir al señor Edwards y a todos quienes estuvieron involucrados que esto recién comienza, que vamos a perseguir a todos los civiles involucrados en la gestión del golpe de Estado y los crímenes de lesa humanidad, a todos los que han encubierto estos crímenes y han participado en estos montajes para eludir su responsabilidad", finalizó.

Fonte: Cambio 21 

05 julho 2013

Máxima del día: "Los occidentales pierden el alma, mientras los otros pierden la risa."

Ilustrações: divulgação



Quotes of the day: "History repeats itself, first as tragedy, second as farce" (Karl Marx)



Frederico Füllgraf - "Estrés pós-traumático"


Fotos - AP, divulgação

Diálogo nada improbable sobre un acto heroico. 


Octubre del 2010, una villa minera en Atacama, Chile.
Suena el teléfono en casa de uno de los mineros rescatados.

- Samuel, ¡te llaman desde el extranjero!
- ¿Quien es?
- Un señor, dice llamarse Estíbe… Estíbe Yópse, algo así… debe de ser argentino por el acento   djjjj… de los italianos…
- ¿Hola, quién?
- Mr. Araya?
- ¡Hablando! ¿Quién?
- Steve Jobs, California, America!

(Araya tapa el fono, exclama para la esposa: - Chola, América, dice el cabro, como si no fuéramos también de acá… – ¡que chocho!)

- Hello, mister Araya?
- Hablando…
- Have you got…
- ¿?
- (Oh, shit, fagot the guy is spaniard!..) - Hold on, just a moment!…

(ruídos en la línea…)

- Hola, señor Araya, le habla Necio Corvalán, en nombre del presidente de la empresa más grande de teléfonos inteligentes del planeta…
- ¿Corvalán? ¡A la putcha! ¿Pariente del finado compañero, aquel?
- ¿Cómo dice?

(silencio)

-          - Perdón, olvídese, ya veo que es muy joven, no se acuerda…
-          - Pero sí nos acordarmos de preguntarle si está contento con el Iphone que le enviamos como bienvenida a la superfície…
-          - ¿Ái quanto, dice ud.?

(otra vez silencio…)

-          - Señor Araya, mi empresa le mandó un teléfono celular de última generación, y…
-          - Hombre, ¡muchas gracias! Pasa que todavia no abrí los paquetes, son muchos los brindis, me entiende… Sesenta y ocho días…
-          - Verdad, uds. son recordistas, se merecen una página en el Guiness…
-          - Es lo que dicen, pasa que nadie avisó que sería una competición…
-          - Pero ahora le damos el premio…
-          - ¿Conoce las minas, ud.?
-          - No, felizmente…, digo: infelizmente… Soy de Santiago – Santiago de Cuba…
-          - Discúlpeme, ¿de Cuba, dice? ¡Un día quiero irme allá!
-          - ¡Olvídese de esa isla asquerosa!
-          - ¿Pero por quéeeee? Tan linda gente… ¿Y ud. por qué la encuentra asquerosa?

(mutismo)

-          - Oiga, Corvalán, volviendo al tema de la mina, le explico que el mundo sería un agujero negro sin el cobre que le sacamos a la cordillera…
-          - Ah, los cables, claro… ¿Cómo la pasaron allá, abajo?

 (silencio elocuente)

-          - Señor Araya, ¿sigue en línea?
-          - Escúcheme, Corvalán, tengo que despedirme, me regalaron un viaje a Grécia, me voy con mi mujer… Eso que nunca supimos qué Chile hay al sur de La Serena… Ella está loca por irse, pero basta imaginarselo y a mí me duelen los excesos de luz en los ojos…
- Pero en CNN se parecía bárbaro con aquellos anteojos design

(silencio más pesado)

-          - Oiga, senõr Araya…
-          - Corvalán, le explico que celular ya lo tengo, lo tenía todo el tiempo conmigo en la mina, pero no había señal…
-          - Ahora no habrá más cuestión, Araya, porque justo le mandamos un Iphone con señal amplificado y alimentado por célula fotovoltaica – ¿solar, me entiende?
-          - Compadre, pero si no hay un pendejito de sol en aquel agujero de 700 metros! Si fuesen cargables con cobre por lo menos hubiéramos sacado más de los retratitos…
-          - Formidable, en eso estaba… – retratos, fotos!
-          - ¿Cómo dice?
-          - Sí, le quería pedir que mande unas fotos del instantáneo de su arribo a la superfície, si quiere, de Grécia también, por supuesto… Sobre los derechos hablamos enseguida…
-          - Perdoneme, Corvalán, es que enseguida tengo que irme derechito a la cama, ¿se fija la hora, no? Aparte no tendré un peso pá pagar la cuenta del aparato ese…
-          - Señor Araya, ¡espere! No le cuesta un grano y es por vida, puede usarlo cuanto quiera y por nuestra cuenta, en compensación le pedimos exclusividad…
-          - ¿Para?
-          - Para nuestra portada en la web…
-          - ¿Qué cosa?
-          - La red, Araya, Internet… Y necesito un mensaje suyo, de audio, para primera plana…
-          - ¿Pero qué quiere que les cuente? ¿Que anduvimos sucios, hambrientos, con olor a chancho y con calor infernal por sesenta y ocho días? ¿Qué nos pusimos locos, que a veces dudamos de la existencia del Santísimo?
-          - No se preocupe, ¡eso no le interesa a nadie! Lo que tiene que contar a la gente le decimos nosotros, acá lo tengo todo ya escrito…
-          - Oiga, Corvalán, si quiere saber la verdad, es que bajamos y subimos del infierno…
-          - ¡Increíble!… - ¿cómo lo sabía?
-          - ¡No entiendo!
-          - Le explico: el mensaje suyo, es decir, el que Apple le escribió para ud.  se lee así – “Si algún dia tengas que bajar al infierno, no te olvides de tu Iphone – tu garantía on-line para un retorno seguro!” – Qué le parece - ¿en el blanco, no?
-          - Bromistas, uds, eh? Además eso seria una mentira,  los celulares se apagaron, todos…
-          - Claro, porque no tenian un Iphone…
-          - Escúcheme, Corvalán, me cuesta hablar, yo quería guardarme unas palabritas para agradecer en la misa, con mis compañeros…
-          - Claro, fotos de la misa, ¡excelente idea! Los creyentes de América se pondrán contentos que uds. adoran su mismo Diós…
-          - De eso no estoy seguro…

 (voz femenina al fondo: ´Samuel, ahora sí habla un argentino!´…)

-          - ¿Está ahi todavia, Araya?
-          - Si, pero me llaman de Buenos Aires por el celular, el Boca viene a jugar con el ColoColo para prestarnos un homenaje… Y Real Madrid también…, quieren que nos vayamos todos a España – Por encima presionan, quieren comprar nuestra história p´á una película de Joliú, ¿cachay? Nos estamos poniendo locos… O es que nos están poniendo locos… La verdad es que no entiendo nada - ¡treinta años en la mina y ningun cabro se interesó, y ahora todo ese almacén!
-          - ¡De argentinos metepatas entendemos nosostros, los cubanos! … ¿Llaman al Iphone, por lo menos?
-          - No, ya le dije que el Ái… , bueno, el celular mágico, suyo, no lo so saqué de su caja…

(suspiro enojado al otro lado)

-          - … Y, oiga, ¡eso de los “metepatas” no es cierto! Verdad que acá no los quieren mucho a los hermanos, pero nunca nos olvidamos que los porteños recibieron de brazos abiertos a miles de chilenos cuando el pinocchio, aquel, desató la matanza por acá…
-          - De eso no entiendo, Araya... Ahora repita: “Si algún día tengas que bajar al infierno…”
-          - Ya veo que de infiernos no se enteró mucho, Corvalán…
-          - ¡Araya!
-          - Oiga, Corvalán, tengo que acostarme, a las ocho de la mañana viene el psicólogo, por las reacciones adversas…
-          - ¿Qué pasó?
-          - Es que seguimos en la mina, ¿me entiende?
-          - Está bromeando, Araya, ¡si yo lo vi a ud. en vivo, saliendo de la cápsula!
-          - Verdad, lo vió bien, pero también es verdad que no salí…
-          - ¿Por casualidad insinúa que estoy loco?

(risas también elocuentes; de Araya)

-          - Mire, Corvalán, eso lo llaman de “pos-evento”… Estrés pos-traumático, si me entiende… Seguimos en el fondo de la mina… A veces eso me confunde, y por eso viene el psicólogo ayudarme para subir a la superfície… A cada día unos metros, ¿se entiende?

(silencio, constreñimiento)

-          - ¿Hola, Corvalán?
-          - Araya, veo que ud. se merece unas vacaciones…
-          - ¡Pues eso le decía yo!

(voz femenina, ahora encolerizada:  ¿Qué caray quiere ese gringo que no te deja en paz, Samuel? ¡Dame ese teléfono!...)

-          - Araya, ¿qué pasa?
-          - Escúcheme, señor, acá le habla la señora Araya…
-          - ¡Mucho gusto, señora! Veo que su marido está estresado y le pido que insista, porque solo falta grabar el mensaje sobre el infierno…
-          - Pues le habla una esposa chilena que se arrodilló setenta días por su marido en frente a la Pachamama. Son uds. que lo ponen estresado, y ahora le pido con educación - ¡vayase ud. al infierno - lo comprendió bien, míster!

(clic… - sonido típico de llamada subitamente cortada).



27 junho 2013

Frederico Füllgraf - Brasil: un grito por mucho más que 20 centavos


Versión impresa en lkos kioscos

En el área internacional, vea por qué en Brasil el grito actual es por mucho más que los veinte centavos que iba a subir el precio de la locomoción colectiva. ¿Es que no les gusta más el fútbol a estos jóvenes? No. Ellos estimaron que con la fortuna gastada en los estadios sería posible construir, por ejemplo, 20.860 guarderías infantiles o 123 hospitales modernos en Brasil.


Texto: Frederico Füllgraf