04 fevereiro 2012

Martín Fierro - La ley primera


"Los hermanos sean unidos
porque ésa es la ley primera,
tengan unión verdadera,
en cualquier tiempo que sea,
porque si entre ellos pelean
los devoran los de ajuera."

La vuelta de Martín Fierro - José Hernández, 1879
Com o agradecimento de Füllgrafianas a Lota Moncada pelo envio.

Ilustrações: domínio público

01 fevereiro 2012

Albert Camus - (Apesar do absurdo...) é preciso imaginar Sísifo feliz

Ilustração: domínio público



"Deixo Sísifo no sopé da montanha! Encontramos sempre o nosso fardo. Mas Sísifo ensina a fidelidade superior que nega os deuses e levanta os rochedos. Ele também julga que tudo está bem. Esse universo enfim sem dono não lhe parece estéril nem fútil. Cada grão dessa pedra, cada estilhaço mineral dessa montanha cheia de noite, forma por si só um mundo. A própria luta para atingir os píncaros basta para encher um coração de homem. É preciso imaginar Sísifo feliz".

Albert  Camus, O Mito de Sísifo

30 janeiro 2012

Frederico Füllgraf - Walter Benjamin em Ibiza



Nota
Frederico Füllgraf

De 1932 a 1933, Walter Benjamin  viveu na ilha mediterrânea, espanhola, de Ibiza. Naqueles anos, o escritor e pensador berlinense atravessava uma grave crise existencial, defrontando-se com mudanças que pareciam questionar a continuidade de sua obra e de sua vida, pois ali cometeu sua primeira tentativa de suicídio.
Pano de fundo de sua depressão foram o descalabro econômico e a conseqüente eleição dos  nazistas na Alemanha, que agravaram ainda mais sua precária situação financeira e a falta de  perspectivas profissionais.
Sua decisão de estabelecer um interregno em Ibiza, escolher a ilha balear como  uma dos primeiros destinos de seu exílio,  surpreendeu amigos e convivas, e ocorreu sem grandes preparativos. Apesar disso, alguns de seus mais destacados escritos autobiográficos datam exatamente desta estância – o primeiro verão do fatal exílio de Benjamin.


Julia Radt-Cohn despertara em Benjamin sentimentos de raro romantismo, mas do sisudo intelectual dizia a jovem Julia que ele era tão travado e esquisito, que não conseguiria despertar nenhum desejo sexual em qualquer mulher. Apesar da rejeição de Julia, Walter prosseguiu insistindo...
Já Gretel Karplus era uma dinâmica empresária de Berlim, que se casou com Theodor Adorno,  amiga fiel de Benjamin até sua morte.
Dos cartas de Walter Benjamin
(Traducción: Germán Cano)
A Julia Radt-Cohn
San Antonio, Ibiza, 24 de julio de 1933
Querida Jula:

Me ha causado una gran alegría recibir tu carta: apareció justamente el día de mi cumpleaños, y por esa razón, como comprenderás, fue más bonito que si lo hubieras pensado a propósito. Lo que sucedió fue como si tu inconsciente hubiera trabajado en mi honor bajo la mano del servicio postal.

Pero es que además tus noticias han sido gratas, pues es tan loable ver cómo vosotros en estos tiempos trabajáis por enraizaros en las arenas movedizas de la región de Brandenburgo como poco recomendable para cualquier otro. Pero si tú quizá miraras o pudieses mirar por encima de mis hombros mientras te escribo, verías jugar sobre este papel parisino que me gusta utilizar en casa desde hace tiempo sombras de las agujas de los pinos que no serías capaz de diferenciar de las que ves allí, y si miraras delante de ti no verías el mar, aun cuando sólo está alejado apenas tres minutos de mi escondite veraniego.



A un sitio como éste me he trasladado con mi tumbona desde que, tras un comienzo poco afortunado en la orilla edificada opuesta de la bahía, conseguí volver a la parte apenas edificada del año pasado. Hasta llegar aquí, mi forma de vida ha sido más inestable, dividida entre las posibilidades de trabajo insatisfactorias que encontraba en San Antonio y los entretenimientos en cierto modo bastante significativos que podían encontrarse en Ibiza. Pero un viaje de negocios necesario a Palma introdujo una cesura en mi estancia aquí. He conocido Mallorca este año mucho mejor dando largos paseos y viajando en coche. Ahora bien, por bonita que sea la isla, lo que pude ver allí no hizo sino reforzar mi apego a Ibiza que posee un paisaje incomparablemente más reservado y misterioso. Las imágenes más bellas de este paisaje quedan remarcadas por las ventanas sin cristal de mi habitación. Éste es el único espacio por ahora habitable de una casa en estado bruto en la que todavía hay que trabajar durante mucho tiempo y de la que yo seré el único habitante hasta que la finalicen. Al instalarme en este cuarto he reducido a un mínimo difícilmente superable los límites vitales de mis necesidades y gastos. Lo fascinante de todo el asunto es que todo sigue siendo lo bastante digno, y lo que echo en falta aquí no proviene tanto del lado del confort como de la ausencia de relaciones humanas.

Las relaciones que constituyen la crónica de la isla son para mí en su mayoría fascinantes, pero algunas veces también decepcionantes e insatisfactorias. Cuando se da esto, el peor de los casos, ellas al menos me dejan más tiempo para desarrollar mis proyectos y estudios. Mi ‘Infancia en Berlín hacia 1900’, de la que tú has entendido desgraciadamente tan poco y en la que hay tanto que comprender, sigue creciendo en escasos pero importantes fragmentos. (…) Sigo leyendo a Bennett, y reconozco en él cada vez más a un hombre no sólo cuya actitud es actualmente similar a la mía, sino que además sirve para reforzarla: un hombre en realidad en el que una absoluta falta de ilusiones y una desconfianza radical respecto al curso del mundo no conducen ni al fanatismo moral ni a la amargura, sino a la configuración de un arte de la vida extremadamente astuto, inteligente y refinado que le lleva a sacar de su propio infortunio oportunidades y de su propia vileza algunos de los comportamientos decentes que competen a la vida humana. Deberías llegar a tus manos la novela ‘Clayhanger’, que ha aparecido en dos volúmenes en la editorial Rhein.

Podrás imaginarte fácilmente que mi correo apenas contiene noticias agradables. Gracias a Dios, lo mejor de todo ello tiene que ver con Stefan, que en este momento hace un viaje en coche con mi mujer que le llevará por Austria y Hungría hasta Siebenbürgen y Rumanía. Las noticias de los amigos de París son desmoralizadoras, pues la situación es tan desesperanzadora por un lado o por otro que ellos han dejado completamente de escribir. Lo que pueda esperarme en París por lo tanto es extremadamente problemático. En cualquier caso, un comienzo no del todo desfavorable es una magistral traducción de Infancia en Berlín que está llevando a cabo aquí un amigo parisino con mi ayuda. Pero ella avanza muy lentamente. Es posible leer entre líneas en tu carta que Alfred aún se mantiene firme al viejo estilo. Me gustaría tenerle aquí; él es uno de los pocos que yo me podría imaginar bajo estas difíciles pero fructíferas circunstancias de la isla. Pero mejor no le digas nada y salúdale de todo corazón, como también a Fritz.

Por lo que respecta a nosotros, las cartas son quizá la mejor oportunidad para estar juntos. Por eso recibe esta afectuosa carta, rogándote la próxima tuya.

Cenas da vida privada - a casa de Puntas des Moli
Abaixo: Benjamin jogando xadrês com B. Brecht


A Gretel Karplus

San Antonio, 19 de septiembre de 1933

Querida Felizitas:



Recibí tu carta del día 13, y ello me ha llevado a pensar que me habría gustado haber tenido al menos otra tuya. En realidad, ya no es mi salud la causante del aplazamiento de mi viaje, sino la situación misma —y desconocida además para mí— de ese lugar parisino en el que esperaba encontrar alojamiento. De hecho han transcurrido ya más de ocho días desde que se me envió un telegrama en el que se me pedía que no viajara sin recibir antes una confirmación del asunto. Como hasta la fecha no he recibido aún esta carta, no sé con qué me encontraré cuando finalmente llegue.

He tenido que abandonar mi cuarto de almacén si no quería contraer un nuevo compromiso a largo plazo y oponerme a la prescripción del médico, quien no esperaba una curación rápida en San Antonio. En realidad experimenté una evidente mejoría ya dos o tres días después de mi traslado. Ahora puedo, aunque con precaución, regresar.



Te doy mil gracias por la foto en Rügen: es cariñosa e incita a reflexionar; pienso, por ejemplo, que ni siquiera en Berlín no te faltan del todo este tipo de momentos. En todo caso, he entendido como mensaje uno de ellos, lo que me escribiste con tanto cariño sobre La luna. Me he sentido muy contento con él. Por mis dolores he perdido para el trabajo dos semanas, tal vez más. Ahora me estoy atreviendo a escribir un fragmento de ‘Infancia en Berlín’ que recree la atmósfera de la escuela. Este trabajo y, más que cualquier otra cosa, el asunto del traslado están absorbiendo todo mi tiempo, por lo que tengo que hacerte la confesión de que aún no he leído la ópera de Wiesengrund. Pero será algo que haga enseguida. ¿Dónde? Probablemente pienso que en París; creo que incluso en el caso de que no reciba pronto ninguna información de allí, viajaré aproximadamente dentro de ocho días para examinar a fondo cuáles son las posibilidades reales que existen. Sumando una serie de papeles oficiales que he logrado reunir, he intentado dejar la puerta abierta en todo caso a la posibilidad de una retirada a mi asilo de aquí, una puerta, dicho sea de paso, que cada vez es más difícil que se abra a los alemanes.


Desde la carta que tú me confirmaste has tenido que recibir, al menos, una nueva. A mí, entretanto, me ha llegado a las manos tu último envío. No puedo sino darte las gracias por todo. Piensa, por favor, en París con perspectivas más convincentes. Incluso en el peor de los casos no pienso salir de allí sin haberte visto antes. ¿Después de Musil has planeado leer algo mejor?

Leo actualmente a la ‘Princesa de Cléyes’, de Madame de Lafayette. Además, mientras esté en Ibiza seguiré alentando la traducción de ‘Infancia en Berlín’. Una traducción muy correcta de Logias está ya casi preparada. Ernst, naturalmente, no ha escrito. Moras, naturalmente, tampoco ha enviado ningún número de la ‘Europäische Revue’. Ça ne fait rien.
Hazme saber cómo te va. Escríbeme pronto; yo por mi parte cuidaré de contestarte. Todo mi cariño.


(’Cartas de la época de Ibiza’, Ed. Pre-textos, 2008)

Roger Casement - "England, the enemy of Peace" - Still an unfortunate truth

Sir Roger Casement (1864-1916)

"Inglaterra, a inimiga da paz"
Cap IV - The Crime Against Europe

[...]

I believe England to be the enemy of European peace, and that until her "mastery of the sea" is overmastered by Europe, there can be no peace upon earth or goodwill among men. Her claim to rule the seas, and the consequences, direct and indirect, that flow from its assertion are the chief factors of international discord that now threaten the peace of the world.

In order to maintain that indefensible claim she is driven to aggression and intrigue in every quarter of the globe; to setting otherwise friendly peoples by the ears; to forming "alliances" and ententes, to dissolving friendships, the aim always being the old one, divide et impera.

The fact that Europe to-day is divided into armed camps is mainly due to English effort to retain that mastery of the sea. It is generally assumed, and the idea is propagated by English agencies, that Europe owes her burden of armaments to the antagonism between France and Germany, to the loss of Alsace-Lorraine by France, and the spirit and hope of a revanche thereby engendered. But this antagonism has long ceased to be the chief factor that moulds European armaments.

Were it not for British policy, and the unhealthy hope it proffers France would ere this have resigned herself, as the two provinces have done, to the solution imposed by the war of 1870. It is England and English ambition that beget the state of mind responsible for the enormous growth of armaments that now over-shadows continental civilization. Humanity, hemmed in in Central Europe by a forest of bayonets and debarred all egress to the light of a larger world by a forbidding circle of dreadnoughts, is called to peace conferences and arbitration treaties by the very power whose fundamental maxim of rule ensures war as the normal outlook for every growing nation of the Old World.

If Europe would not strangle herself with her own hands she must strangle the sea serpent whose coils enfold her shores.

Inspect the foundation of European armaments where we will, and we shall find that the master builder is he who fashioned the British Empire. It is that empire, its claim to universal right of pre-emption to every zone and region washed by the waves and useful and necessary for the expansion of the white races, and its assertion of a right to control at will all the seas of all the world that drives the peoples of Europe into armed camps. The policy [pg 38]of the Boer War is being tried on a vaster scale against Europe. Just as England beat the Boers by concentration camps and not by arms, by money and not by men, so she seeks to-day to erect an armourplate barrier around the one European people she fears to meet in the field, and to turn all Central Europe into a vast concentration camp. By use of the longest purse she has already carried this barrier well towards completion. One gap remains, and it is to make sure that this opening, too, shall be closed that she now directs all the force of her efforts. Here the longest purse is of less avail, so England draws upon another armoury. She appeals to the longest tongue in history—the longest and something else.

In order to make sure the encompassing of Europe with a girdle of steel it is necessary to circle the United States with a girdle of lies. With America true to the great policy of her great founder, an America, "the friend of all powers but the ally of none," English designs against European civilization must in the end fail. Those plans can succeed only by active American support, and to secure this is now the supreme task and aim of British stealth and skill. Every tool of her diplomacy, polished and unpolished, from the trained envoy to the boy scout and the minor poet has been tried in turn. The pulpit, the bar, the press; the society hostess, the Cabinet Minister and the Cabinet Minister's wife, the ex-Cabinet Minister and the Royal Family itself, and last, but not least, even "Irish nationality"—all have been pilgrims to that shrine; and each has been carefully primed, loaded, well aimed, and then turned full on the weak spots in the armour of republican simplicity. To the success of these resources of panic the falsification of history becomes essential and the vilification of the most peace-loving people of Europe. The past relations of England with the United States are to be blotted out, and the American people who are by blood so largely Germanic, are to be entrapped into an attitude of suspicion, hostility and resentment against the country and race from whom they have received nothing but good. Germany is represented as the enemy, not to England's indefensible claim to own the seas, but to American ideals on the American continent. Just as the Teuton has become the "enemy of civilization" in the Old World because he alone has power, strength of mind, and force of purpose to seriously dispute the British hegemony of the seas, so he is assiduously represented as the only threat to American hegemony of the New World [...]


29 janeiro 2012

W. B. Yeats - Easter 1916

William Buttler Yeats (1865-1939)



I have met them at close of day
Coming with vivid faces
From counter or desk among grey
Eighteenth-century houses.
I have passed with a nod of the head
Or polite meaningless words,
Or have lingered awhile and said
Polite meaningless words,
And thought before I had done
Of a mocking tale or a gibe
To please a companion
Around the fire at the club,
Being certain that they and I
But lived where motley is worn:
All changed, changed utterly:
A terrible beauty is born.

That woman’s days were spent
In ignorant good-will,
Her nights in argument
Until her voice grew shrill.
What voice more sweet than hers
When, young and beautiful,
She rode to harriers?
This man had kept a school
And rode our winged horse;
This other his helper and friend
Was coming into his force;
He might have won fame in the end,
So sensitive his nature seemed,
So daring and sweet his thought.
This other man I had dreamed
A drunken, vainglorious lout.
He had done most bitter wrong
To some who are near my heart,
Yet I number him in the song;
He, too, has resigned his part
In the casual comedy;
He, too, has been changed in his turn,
Transformed utterly:
A terrible beauty is born.

Hearts with one purpose alone
Through summer and winter seem
Enchanted to a stone
To trouble the living stream.
The horse that comes from the road.
The rider, the birds that range
From cloud to tumbling cloud,
Minute by minute they change;
A shadow of cloud on the stream
Changes minute by minute;
A horse-hoof slides on the brim,
And a horse plashes within it;
The long-legged moor-hens dive,
And hens to moor-cocks call;
Minute by minute they live:
The stone’s in the midst of all.

Too long a sacrifice
Can make a stone of the heart.
O when may it suffice?
That is Heaven’s part, our part
To murmur name upon name,
As a mother names her child
When sleep at last has come
On limbs that had run wild.
What is it but nightfall?
No, no, not night but death;
Was it needless death after all?
For England may keep faith
For all that is done and said.
We know their dream; enough
To know they dreamed and are dead;
And what if excess of love
Bewildered them till they died?
I write it out in a verse -
MacDonagh and MacBride
And Connolly and Pearse
Now and in time to be,
Wherever green is worn,
Are changed, changed utterly:
A terrible beauty is born.
Português
PÁSCOA, 1916

Encontrei-vos ao fechar do dia;
Vinham com rostos vívidos
Do balcão ou secretária, por entre
Casas cinzentas setecentistas.
Passei com um acenar de cabeça
Ou palavras de cortesia sem sentido,
Ou então demorei-me um pouco e disse
Palavras de cortesia sem sentido,
E pensei antes de partir
Numa história jocose ou chalaça
Que agradasse a um amigo
À volta do fogo no clube,
Na certeza de que vivíamos
Onde reine o bolbo multicolour.
Tudo mudou, de todo mudou,
E uma terrível beleza nasceu.

II


Essa mulher passava os dias
Em ignorante benevolência,
E as noites em discussão
Até se tornar estridente.
Que voz mais doce que a dela,
Quando, bela e jovem,
Cavalgava com a matilha?
Este homem possuía uma escola
E montava o nosso cavalo alado;
Este outro, seu amigo e seu apoio,
Quase amoderecidos os poderes,
Podia ter, por fim, ganhado fama,
De tão sensível natureza era,
Tão ousado e doce o pensamento.
Este outro homem eu julgava
Um rude e arrogante bêbado,
Que tinha cruelmente ofendido
A quem tenho no coração,
Porém, conto-o no meu canto:
Também ele rejeitou o papel
Na comédia occasional;
Também ele foi, por sua vez, mudado,
De todo transformado:
E uma terrível beleza nasceu.

III

Corações de um só intento,
Ao longo do Verão e Inverno
Parecem de pedra, enfeitiçados,
Alterando a corrente viva.
O cavalo que surge da Estrada,
O cavaleiro, as aves que vão
De nuvem em nuvem rodopiante,
Mudam minuto a minuto;
Uma sombre de nuvem no rio
Muda minuto a minuto.
Um casco que escorrega na borda
E um cavalo chapinha na água;
Mergulham galinhas silvestres
E as fêmeas chamam os machos;
Todos vivem minuto a minuto:
A pedra permanence no meio.


IV

Longo de mais, o sacrifício
Faz do coração uma pedra.
Oh, quando bastará?
Isso cabe ao Céu dizer; a nós,
Murmurar nome após nome
Como a mãe nomeia o filho
Quando, por fim, o sono chega
A membros extenuados.
O que é, senão o anoitecer?
Não, não a noite, mas a morte;
Terá sido afinal a morte inútil?
Pois a Inglaterra pode cumprir,
Apesar de tudo, a palavra.
Sabemos o sonho deles; chega
Saber que sonharam e estão mortos;
E se o excesso de amor,
Por desvairo, os faz morrer?
No meu verso escrevo tudo:
MacDonagh e MacBride
E Connolly e Pearse,
Agora e no tempo por vir,
Onde quer que reine a cor verde,
Mudaram, de todo mudaram:
E uma terrível beleza nasceu.
(trad. João Ferreira Duarte)