02 janeiro 2015

Frederico Füllgraf - Elogio de la violación de la mujer-"cosa"


En la primera quincena de diciembre de 2014, en el Palacio del Planalto, en Brasilia, la presidenta Dilma Rousseff recibía el informe final de la Comisión Nacional de la Verdad (CNV), constituída en 2012 para investigar los crímenes de violación de derechos humanos (DDHH) cometidos en los calabozos de la dictadura militar, entre 1964 y 1985.

A decir verdad, cuando firmó la ley que creaba dicha comisión, la mayoría de los crímenes y sus autores ya eran conocidos, pero la presidenta – ella misma una ex presa política torturada – tenía que exorcizar la omisión de sus predecesores y convertir las denuncias de los organismos de DDHH en memoria oficial de Estado.

Y mientras leía su discurso se emocionó, porque uno de los tres volúmenes del informe de 4.400 paginas contiene relatos sobre los 434 muertos y desaparecidos. La mandataria intentó retener las lágrimas, pero no pudo. Contagiado, el auditorio completo se alzó de sus sillas, le brindó una salva de aplausos y salió a abrazar a la presidente.

A cincuenta años del golpe cívico-militar del 31 de marzo de 1964, por fin el Estado brasileño aceptaba la catarsis. Pero fue necesaria una ex presa política como mandataria para que ocurriera.

En paralelo, algunas horas después, la ex ministra de DDHH y ahora diputada María do Rosario, del Partido de los Trabajadores (PT), ocupaba la tribuna de la Cámara de Diputados, destacando la transcendencia histórica del informe.

Pronunciaba sus últimas palabras, cuando fue interrumpida desde el centro de la plenaria. El diputado Jair Bolsonaro pedía la palabra. Cuando ocupó la tribuna, María do Rosario abandonó ostensiblemente el recinto, en reiterada señal de protesta, pues ya sumaban más de dos incidentes en los que el “colega” la insultó con palabras de baja calaña y amenaza de agresión física, toleradas por un Congreso omiso e inoperante.

Entonces Bolsonaro disparó su repertorio, un cóctel indigesto del pensamiento gorila y machista: “¿Por que no te quedas, María do Rosario? Quiero que oigas lo que tengo que decir. El día internacional de los derechos humanos es el día del vagabundeo, el día en que el gobierno celebra la protección a los criminales!”.

Con un ataque frontal al pasado de la presidenta, quiso denunciar por enésima vez lo que es público y notorio: que Dilma Rousseff fue guerrillera, que luchó las armas en la mano contra la dictadura, que participó en un asalto a un banco, etc. etc. etc.

Todos actos “criminales”, según la beocia letanía de la ultra-derecha civil y militar, pero desde siempre admirados por el pueblo y explicados por los tribunales internacionales, que hace décadas declararon a las dictaduras como regímenes ilegales y usurpadores.

Pero en la tribuna o donde sea, Bolsonaro no habla como un ser humano normal: el ex capitán del ejército brame, gruñe, ladra y espuma al ritmo de metralleta, mientras su rostro se desfigura con arrugas, ojos hinchados, manías y espasmos.

Bolsonaro sufre de trastorno disocial de la personalidad, el parlamentario es un agresivo sociópata.

¿Pero será posible que el presidente de la Cámara no haya prestado atención a su primera frase? Por suerte, en las dos cámaras del Congreso graban todas sus reuniones, discursos y espectáculos degradantes, y dándole vuelta al video allí está la frase increíble, impronunciable, abominable: “Ud. me ha acusado de violador, y yo le contesté que no la violo porque Ud. no se lo merece!”.

¿Cómo se explica que el presidente de la mesa no le haya quitado la palabra, no le cortase el sonido al micrófono del troglodita abyecto?

El arquetipo del terrorista y golpista

Tenía apenas nueve años cuando sucedió el golpe civil-militar, que lo fascinó en su juventud y lo motivó a engancharse en la Escuela de Preparación de Cadetes del Ejército y la Academia Militar de Agujas Negras, de donde egresó como oficial paracaidista. En 1986, fue arrestado durante quince días por liderar una manifestación no autorizada por la mejoría de los sueldos de la tropa.

No satisfecho, pocos meses después, el paracaidista planeaba una serie de atentados terroristas.

El 28 de octubre 1987, un reportaje de la revista “Veja” denunciaba el plan del entonces capitán de explotar bombas “en distintas unidades de la Villa Militar, la Academia de Agujas Negras, y en varios otros cuarteles”. Detenidos, Bolsonaro y uno de sus cómplices, negaron perentoriamente las imputaciones, pero al ser entrevistado por la revista, el militar cometió un error: había diseñado un croquis de la bomba que sería explotada en la aductora de aguas de Guandu, que abastece Rio de Janeiro.

Se lo mostró a la reportera y olvidó pedírselo de vuelta. Astuta, la periodista escondió el croquis en su cuaderno y la revista entregó la prueba al general Pires Gonçalves, que lo denunció a la Justicia Militar. Empero, contra todas las pruebas, el capitán terrorista – que en su afán de dinamitar cuarteles y la principal aductora de agua de una ciudad con 7 millones de habitantes, incorporó a su cálculo la muerte de decenas de personas – fue absuelto por la Suprema Corte Militar; circunstancia que ilustra la orientación ideológica del tribunal castrense.

Psicópata homófobo y defensor de la tortura

Pocos años después abandonó las fuerzas armadas, porque su insubordinación recurrente le indicaba una carrera sin futuro, y apostó a la política, haciéndose elegir, inicialmente, como concejal del inexpresivo Partido Demócrata-Cristiano por el municipio de Rio de Janeiro.

En siete años, de 1988 a 2005, el ahora diputado federal había logrado la proeza de inscribirse y luego desafiliarse de cinco partidos políticos diferentes, minúsculos y conservadores, utilizándolos como la mayoría de sus colegas como meros trampolines para sus intereses personales.

En el Congreso prosiguió con su campaña por mejores sueldos de la tropa y como vocero de los quistes conservadores del law & order, que defienden la tenencia masiva de armas, la pena de muerte, el fusilamiento de criminales por cuenta propia, ejecutables sin proceso ni defensa, y que oponen virulenta resistencia a los derechos de minorías, sean homosexuales o indígenas.

Con los 450 mil votos que obtuvo en las últimas elecciones, Bolsonaro se siente “intocable”, radicalizando aún más su resistencia a la democratización y la liberalización de las costumbres, ya sea el debate sobre la descriminalización de las drogas livianas, las cuotas raciales en la enseñanza pública, o las leyes que reglamentan la vida en pareja, y sobretodo el reconocimiento legal de parejas homo-afectivas.

Y porque una nueva ley autorizaría la adopción de hijos a los homo-afectivos, el ex militar la difamó como “incentivo a la pedofilia” y otros desastres de la civilización.

Su “receta” para tratar con un homosexual en la familia resume la irracional acepción del sentido común, cargada de prejuicios: “¡Rómpase al cabrón de una paliza, a ver si continúa con mariconadas!”

El año 2011, cuando el Congreso discutía el proyecto de ley que criminaliza a la homofobia, Bolsonaro tomó asiento atrás del diputado Jean Wyllys, un periodista gay asumido, y mientras este hablaba, el ex militar lo insultaba en voz baja: “¡Puto sinvergüenza!”.

El Partido Socialismo y Libertad (PSOL), de Wyllys, demandó a Bolsonaro en el Consejo de Ética y Decoro Parlamentario, acusándolo de diseminar el prejuicio y estimular la violencia, al justificar la agresión y el asesinato de homosexuales en Brasil, demanda que quedó sin efecto.

Es más. Sintiéndose “inamovible”, desde la tribuna de la Cámara de Diputados el derechista atacaba a “los gobiernos de izquierda, comandados por terroristas”, a los que imputaba la “destrucción de la familia y de las buenas costumbres”.

La impunidad como estímulo

Mientras el Estado se esfuerza para proteger los DDHH, Bolsonaro reivindica las dictaduras.

En agosto de 2000, en la Cámara de Diputados en Brasilia se celebraba el fallo de la Corte Suprema chilena, despojando el ex dictador Pinochet de su inmunidad parlamentaria. Contrariado, Bolsonaro berreó que “Pinochet debería haber matado más gente”.

En 2012, cuando la presidenta Rousseff instituyó la Comisión de la Verdad, el milico perpetuum causa la provocó, vociferando que “el único error [de la dictadura] fue torturar y no matar”, aullidos que reverberaron por altavoz lo que en los cuarteles se tramaba en voz baja.

Sin embargo, el mismo diputado hace una aclaración. Su predilección por los fusilamientos de presos políticos y criminales comunes no significa que desprecie la tortura. Todo lo contrario: “el objetivo es hacer que el sujeto abra la boca. ¡Hay que reventar a los gallos para que comiencen a hablar!”, declaró en la misma época a la revista “Isto É”.

A cada iniciativa de los organismos de DDHH, el propagandista de la tortura y del asesinato respondió con vejación, injuria y ofensa. Para provocar a la agrupación “Tortura Nunca Mais”, que muchos años antes de la Comisión de la Verdad ya buscaba las osamentas de detenidos-desaparecidos, en la puerta de su oficina parlamentaria prendió un dibujo con un cuadrúpedo, que decía: “Quienes exhuman huesos enterrados son los perros”.

En los pasillos del Congreso se divirtieron con la infamante broma, nada más. Y ahora, ante el criminal insulto del ex militar a su colega María do Rosario, la presidenta Rousseff y su gobierno callaron otra vez.

En una nota publicada el 13 de diciembre en el diario “Folha de S. Paulo”, el columnista Ricardo Melo advertía que la “licencia“ del diputado para cometer crímenes execrables, como la defensa de la violación, no existe. "Las concesiones ante un pasado abominable cobran un alto precio en el presente y en el futuro. El diputado Bolsonaro ahí está para comprobarlo"... "Bolsonaro idolatra el abuso sexual, ofende colegas y, siempre que puede, hace poco caso de los derechos humanos. Un bandido. Sus herederos siguen por el mismo camino, clamando por una intervención militar. Un bello día, la historia pedirá permiso para repetirse”.

Durante dos meses – durante y después de las elecciones de octubre-noviembre de 2014 – Bolsonaro, su hijo y sus páginas en las redes sociales intentaron precipitar la Historia, convocando manifestaciones en São Paulo clamando por el impeachment de la presidenta recién electa y un golpe militar.

El colmo del ridículo fue su petición enviada por internet a la Casa Blanca en Washington, exigiendo una intervención americana en Brasil: la extrema-derecha tropical histérica, llamando a socorrerla a la caballería del General Custer, como ironizó el bloguero Sérgio Saraiva.

No tuvieron éxito, en Avenida Paulista no juntaron más que 5 mil individuos, y la Historia, astuta, no se dejó desviar de su curso democrático.

Violación: el arma de los vencedores

Al decir “yo no la violo porque Ud. no se lo merece”, el militar-parlamentario no sólo insultó de modo infamante a la diputada María do Rosario, sino que ofendió el foro íntimo de todo el género femenino sobre la faz de la tierra. En particular la memoria de millones de mujeres cruelmente violadas por ejércitos vencedores y torturadores al servicio de las tiranías, desde la remota Grecia hasta el oprobio de miles de mujeres yazidíes, secuestradas y abusadas por la milicia terrorista “Estado Islámico”.

Con su banalización e incitación al abuso sexual de mujeres, Bolsonaro reitera la continuidad de un acto arcaico hoy tipificado como crimen repulsivo: la posesión violenta de la mujer como “trofeo” de guerra.

En el Occidente, el arcaísmo repugnante tiene sus raíces en la Grecia antigua, en donde la violación de la mujer del enemigo era cláusula de reglamentos militares, considerada conducta socialmente correcta. Tal aberración prevaleció desde la Antigüedad y la Edad Media hasta el siglo XIX.

Y a pesar de ser tipificada como crimen de guerra, la violación masiva de mujeres por los ejércitos vencedores empapó de sangre femenina todo el siglo XX: 2 millones de mujeres alemanas abusadas por el Ejército Rojo de Stalin; 300 mil mujeres y niñas coreanas estupradas por las tropas invasoras japonesas; y según informes de la ONU, “entre 100 mil y 250 mil mujeres de Rwanda violadas durante el genocidio de 1994; 60 mil mujeres abusadas durante la guerra civil en Sierra Leona (1991-2002); más de 40 mil en Liberia (1989-2003); hasta unas 60 mil en la ex Yugoslavia (1992-1995) y al menos 200 mil en la República Democrática del Congo, desde 1998”.

La perversidad del “mérito” femenino

En esa estadística repulsiva se inscribe la violación de miles de mujeres detenidas por motivos políticos en los calabozos de las dictaduras latinoamericanas.

Al declarar el enfrentamiento de la oposición como “guerra interna”, la dictadura brasileña justificó el secuestro y abuso de decenas de mujeres jóvenes, de las que muchas se encontraban embarazadas. Los casos documentados por la Comisión de la Verdad de Brasil superan cualquier imaginario del terror: vejación de prisioneras desnudas, tortura en los órganos genitales, abuso de esposas delante de sus maridos torturados, violación de la vagina y del ano con palos, caños de armas, perros y serpientes, acto seguido abuso por los mismos torturadores. Centenas de sobrevivientes argentinas y chilenas tienen los mismos recuerdos.

La violación es el acto extremo del dominio masculino sobre la mujer y busca su aniquilación. El abuso despersonaliza y deshumaniza a la mujer, en algunos casos para el resto de sus días. Hay mujeres que no resistieron a la humillación extrema, suicidándose. Otras enfrentaron años de terapia para rescatar su alma quebrada, muchas aún vagan por noches de insomnio a más de 40 años del instante de su suplicio.

Y esta obscenidad degradante el parlamentario brasileño la define como “acto meritorio”, o sea, que las víctimas deberían “agradecer” por la violencia sexual sufrida, suposición ciertamente engendrada por la mente enfermiza de psicópatas.

Cada tres minutos, una violación; cada dos horas, un femicidio

La criminal banalización del abuso sexual por el parlamentario brasileño se reviste de ropaje dantesco cuando es proyectada sobre la pantalla de a vida cotidiana brasileña.

Según el 8º Anuario de Seguridad Pública brasileño, en 2013 fueron registrados en todo país 50.320 casos de violaciones, incluyendo hombres. Pero la documentación advierte una circunstancia que agrava todavía más a las estadísticas: "según investigaciones internacionales, apenas 35% de las víctimas relatan los crímenes a la policía, de modo que en 2013 pudiesen haber ocurrido 143 mil violaciones".

El abuso sexual y el femicidio en Brasil provocan el vértigo y buscan un autor capaz de narrar la dantesca carnicería: según ONU Mujer (2014), más de 92 mil mujeres fueron asesinadas en Brasil entre 1980 e 2010. 

Un operativo de guerra, una ciudad borrada del mapa empapada de sangre femenina. La masacre está en curso, 5 mil mujeres asesinadas anualmente, mujeres violadas, degolladas, hechas pedazos, una cada dos horas.

Expulsión de la vida parlamentaria y penalización criminal

Que un escenario como este vaya de la mano con la democracia distributivista es un espanto. Que sea posible se debe a las raíces culturales del machismo y a la vociferante impunidad: la ausencia del Derecho y del Estado, que excitan y reaniman a sujetos como el ex capitán, hoy parlamentario, a envalentonarse públicamente como violador.

Ela Wiecko, vice-procuradora-general de la República, en Brasilia, demandó al diputado por incitar públicamente a la práctica de crimen de violación. La denuncia (Inq 3932) fue formalizada el 15 de diciembre en la Corte Suprema brasileña (STF) y será analizada por el ministro Luiz Fux.

Decenas de otras demandas – de parlamentarios, agrupaciones de mujeres y DDHH – conmueven la sociedad brasileña indignada.

Habiendo quebrado no sólo el decoro parlamentario, sino ofendido también a miles de mujeres victimadas por la tortura y el irrespeto a su género femenino en escala planetaria, sería de esperar que los Parlamentos y Gobiernos latinoamericanos emitan una nota de repudio, observando que la presencia de Jair Bolsonaro en la vida política del más gran país de la región, y su elogio de la violación, son incompatibles con la construcción de la Paz, la Justicia y la Democracia en el continente latinoamericano.









21 dezembro 2014

Patricia Soley Beltrán - Vera Broïdo: la musa imprescindible




Una mañana de marzo del 1933, Vera Broïdo, modelo, musa, diseñadora de moda, pintora, cantante, poeta, testigo histórico, ser humano excepcional, desembarcó –mareada– en Eivissa, junto con el matrimonio Hausmann. El trío formado por Raoul Hausmann, artista polifacético y uno de los máximos exponentes del dadaísmo, su esposa Hedwig Mankiewitz y la joven Vera (veintiséis años), huía de la creciente represión nazi. El exilio político siempre formó parte de la vida de esta viajera, desde que a los siete años acompañó a su madre Eva Gordón, notable revolucionaria menchevique rusa, a su primer destierro en Siberia.

De hecho, la mayor parte de la accidentada infancia y juventud de Vera transcurrió huyendo con sus padres, primero de la policía secreta zarista y de la represión bolchevique después. Enamorados del paisaje isleño, de sus «casas que crecen» y de la dignidad de sus gentes, Vera y el matrimonio Hausmann habitaron en dos casas payesas: can Mestre (Benimusa) y Can Palerm (Sant Josep), a la que Vera describe como «una perla de la arquitectura cúbica ibicenca» (actualmente malograda, en parte). Al mediodía, el trío comía en can Llorenç, el bar del entonces alcalde del pueblo, de simpatías socialistas.

Raoul y Vera se habían conocido en los círculos artísticos del Berlín de los años 20 donde florecía la vida cultural en gran parte alimentada por los refugiados rusos. Años más tarde lo describió como un hombre bajo, robusto y presumido; no le pareció guapo ni le gustó su monóculo ni su ropa exagerada, aunque reconoció su carisma. Invitada por los Hausmann a veranear en una isla del Báltico, aceptó ingenuamente halagada sin sospechar que se vería precipitada a un ménage à trois con un hombre que la doblaba en edad. En palabras de su mujer, Raoul «necesitaba» a Vera aunque, en las memorias de esta última, escritas sesenta años más tarde (‘Daugther of the Revolution’, London, 1998), todavía se preguntaba si el artista la deseaba como musa, espectadora o contrincante. 

Fascinada por el artista «medio genio, medio loco», Vera se mantuvo fiel a los Hausmann durante siete años, hasta que la ruptura cristalizó en una Eivissa de una «belleza increíble», como «un pañuelo ribeteado de encaje negro volando sobre el mar azul oscuro».

La poética del cuerpo

Las musas, personajes míticos de la Antigüedad Clásica, son la personificación femenina de un concepto. La musa –vocablo de raíz indoeuropea que significa ‘pensar’, también presente en los términos ‘mente’, ‘museo’ y ‘memoria’– se concibió originalmente como la fuente mítica de conocimiento de la que bebían los poetas, encargados de la necesaria labor social de interrogar la realidad con su imaginación y dotarla de sentido con sus palabras, pero también de tender puentes a lo inefable.

Las declaraciones de Broïdo, recogidas en sus memorias y entrevistas, demuestran una vez más cómo el trabajo de una verdadera ‘musa’ terrena va mucho más allá que la de una mera presencia bella e inarticulada, pero misteriosamente ‘inspiradora’. Broïdo siempre hablaba en primera persona del plural sobre los proyectos «de Hausmann» en la isla, como por ejemplo, su investigación fotográfica sobre las casas payesas, las ruinas púnicas y la cultura local. De hecho, era Vera quien visitaba regularmente la biblioteca municipal de Vila para informar su común proyecto etnográfico, puesto que hablaba castellano y algunas palabras de ibicenco. 

«Adicta a la lectura» desde los cuatro años y buena conocedora de los clásicos rusos, Vera, poeta ingenua y valiente, en un intercambio de civiles en la frontera ruso-polaca y con sólo trece años, llegó a arriesgar la vida para salvar su obra poética y algunas fotos de familia. Sus padres le transmitieron una noción del mundo del conocimiento y de la universidad como la patria universal de la que deseaban formar parte.

Aunque en los años 20 la universidad parisina de la Sorbona la decepcionó, la Casa de los Poetas de San Petersburgo fue uno de sus hogares de adolescente donde alimentaba cuerpo y espíritu. Sin duda, Broïdo y Hausmann compartían una visión poética del mundo que la llevó a interesarse por sus poemas dadá: esos ataques literarios al lenguaje que trataban de hacer poesía desde el cuerpo, «en la boca» en lugar de en la mente.

Como decía Thoreau, lo corpóreo ha estado siempre presente en la poesía pues, las y los poetas «escriben la historia de su cuerpo». La poética del cuerpo y el espacio fue también un interés compartido por musa y poeta. Gran andarina, en sus memorias Vera nos relata la gran importancia que ciertos territorios y ciudades tuvieron para ella, hasta el punto de una suerte de enamoramiento espacial con Minusinsk (Siberia), San Petersburgo, Paris, Berlín, la catedral de Smolny y Eivissa, entre otros.

Amante de la vida en Siberia, donde el invierno es una larga noche de seis meses de duración introducido por un otoño y primavera en semioscuridad, no sorprende que Vera percibiera los luminosos paisajes mediterráneos como «pura magia» salida de un «cuento de hadas», pero «irreales» desde su perspectiva de «espectadora y extranjera». Para Vera, no se trataba pues de un paisaje para vivir, sino para soñar, actividad en la que puso un nada desdeñable empeño y que enriqueció la investigación dadá en pos de un estado de inconsciencia, huyendo de la represión efectuada por el lenguaje con el fin de hallar «un lenguaje nuevo para nuestra despertada consciencia cósmica» en el habitable mundo ibicenco.









La vivencia activa del cuerpo y el espacio de Vera, paseante internacional y gran aficionada a los bailes de la época como el charlestón, ofrece pues un interesante contrapunto a la nueva orientación en la danza de Raoul «prescrita por la organización del cuerpo», como él mismo explicó a su inteligente musa. En efecto, el artista vivía dicha exploración coreográfica como «una batalla entre el cuerpo y el espacio» en la que «el cuerpo preso en el espacio se libera». Su fruto: una danza «enormemente original y atractiva», en palabras de Vera, la espectadora, que reflejaba la búsqueda dadaísta de una sabiduría en movimiento, capturada entre lo estático y el constante devenir de la vida, sobre la que construir un nuevo yo.

En la década de los 30 ya se practicaba el nudismo en la isla, de un modo íntimo y compasivo, muy diferente al nudismo populista en boga en la Alemania de la época. Sin duda, la innovadora poética del desnudo en las fotografías de Hausmann es deudora de la excepcional vivencia corporal de Vera, una imponente pelirroja de magnética presencia, para quien el nudismo era «tan natural como la tierra y el cielo».

Así pues, Vera, la modelo, conectó rápidamente con Raoul puesto que, como ella misma relata, en su fotografía «los desnudos no eran diferentes de la arena, los guijarros o las plantas, lo que importaba era la textura y la forma, los objetos en el espacio y la luz», un revolucionario modo de ver inaugurado por Hausmann, «fotógrafo honesto», pionero de la fotografía moderna que amaba fotografiar desprevenidos a sus sujetos.

Espejo de perfección

La bella Vera, cuyo nombre significa en ruso «fe», fue nombrada por sus padres, ambos judíos agnósticos e idealistas revolucionarios rusos, en honor de dos legendarias revolucionarias: Vera Figner y Vera Zasulich. En consecuencia con el ideario revolucionario, heredero de los utópicos franceses, Vera creció en la igualdad entre mujeres y hombres, ideal progresista de la época también compartido por Hausmann (al menos en teoría), puesto que él escribió en contra del matrimonio burgués –entendido como una estructura patriarcal que legaliza la posesión del cuerpo de la mujer y de su más preciado producto: los hijos–, y a favor de la libre disposición del cuerpo de las mujeres y de las relaciones sexuales libres, tanto de cariz hetero como homosexual.

Vera, en libre disposición de su sexualidad, tuvo un affaire con el ibicenco Antoni Ribas, compañero de viajes del trío por la isla, para gran escarnio de Hausmann, quien públicamente siempre pretendió que Vera era su sobrina. Raoul, enloquecido por los celos, trató de matar al supuesto seductor con un cuchillo.

Este incisivo episodio resonaba con ecos de los propios mores de la isla: una masculinidad precaria, frágil, demasiado fácilmente humillada por la rivalidad de otro hombre en el cortejo, que arremete con violencia contra lo que percibe como una amenaza a su propia integridad. Integridad, hombría y honorabilidad, constituidas sobre la inestable base de la posesión del cuerpo ajeno: el femenino.

Así pues, desveladas sus contradicciones, emergió el carácter megalómano de Raoul enfrentado a Vera, la contrincante. Mucho camino quedaba para recorrer en la aspiración dadaísta hacia «la desintoxicación práctica del Yo»… Por cierto, prosiguió la amistad entre Vera y Antoni, pues ella le rescató de un campo de refugiados del sur de Francia al que, como uno de los cabecillas del Partido Comunista de la isla, fue a parar durante nuestra Guerra Civil.

La vida idílica de la isla actuó, una vez más, también para Vera, como un espejo de perfección en el que vio reflejado lo que ella misma calificaba de «imperfecto y erróneo» en su vida. Tras un año de estancia en nuestro paraíso mediterráneo, la joven decidió abandonar a Raoul y dejar atrás la Eivissa utópica que, junto con otras viajeras ilustres, contribuyó a forjar: ese espacio en el que seguir ensayando nuevos modos de relacionarse en los que algunas nos empeñamos en seguir creyendo contra recalcitrantes evidencias.

Quiero pensar que, tal como Raoul afirmaba («en el fondo las mujeres siempre permanecen intactas»), la fe de Vera consiguió salir ilesa de la isla, refugiada en la certeza de que si el poeta (dadaísta o no) es necesario, la musa imprescindible.



Dadaísta Raoul Hausmann com Hedwig Mankiewitz e Vera Broïdo 
em Ibiza, 1929. Foto inferior: Hedwig Mankiewitz e Vera Broïdo
deitadas na praia.

Fotos: Raoul Hausmann





16 dezembro 2014

Frederico Füllgraf - Brecht em duas versões



An die Nachgeborenen 
de Bertold Brecht
(em traduções de Frederico Füllgraf e Manuel Bandeira)

1. Aos nascidos depois de mim
Versão de Frederico Füllgraf

Wirklich, ich lebe in finsteren Zeiten!
Das arglose Wort ist töricht. Eine glatte Stirn
Deutet auf Unempfindlichkeit hin. Der Lachende
Hat die furchtbare Nachricht
Nur noch nicht empfangen.
Realmente, eu vivo em tempos sombrios!
A palavra melindrosa é pusilânime. Uma fronte sem rugas
É a expressão da indiferença - o folgazão
Apenas não recebeu em tempo
a terrível notícia.
Was sind das für Zeiten, wo
Ein Gespräch über Bäume fast ein Verbrechen ist.
Weil es ein Schweigen über so viele Untaten einschließt!
Der dort ruhig über die Straße geht
Ist wohl nicht mehr erreichbar für seine Freunde
Die in Not sind?
Que tempos são estes, quando
Uma conversa sobre abobrinhas é quase um crime.
Porque encerra o silêncio sobre indizíveis atentados!
Aquele que cruza a rua impassível
Já se tornou impiedoso para os amigos
Caídos em desgraça ?

Es ist wahr: ich verdiene noch meinen Unterhalt
Aber glaubt mir: das ist nur ein Zufall. Nichts
Von dem, was ich tue, berechtigt mich dazu, mich sattzuessen.
Zufällig bin ich verschont. (Wenn mein Glück aussetzt, bin ich verloren.)

É verdade: ainda ganho para o meu sustento
Mas acreditem: é mera coincidência. Nada
do que faço dá-me o direito de saciar-me.
Sou poupado por distração. (Se minha sorte me abandonar,
estarei perdido).

Sie sagen mir: iss und trink du! Sei froh, daß du hast!
Aber wie kann ich essen und trinken, wenn
Ich dem Hungernden entreiße, was ich esse, und
Mein Glas Wasser einem Verdurstenden fehlt?
Und doch esse und trinke ich.


Dizem-me: come, tu, e bebe, dá graças que tens o quê!
Mas como poderei comer e beber, se
Ao faminto surrupio a comida e
Se o que faz falta ao sedento é meu copo d´água?
Apesar disso, como e bebo.

Ich wäre gerne auch weise.
In den alten Büchern steht, was weise ist:
Sich aus dem Streit der Welt halten und die kurze Zeit
Ohne Furcht verbringen.

 Eu também gostaria de ser  douto.
A sabedoria está descrita nos livros antigos:
"Furtar-se às contendas do mundo e desfrutar
Sem medo o tempo exíguo."

Auch ohne Gewalt auskommen
Böses mit Gutem vergelten
Seine Wünsche nicht erfüllen, sondern vergessen
Gilt für weise.
Alles das kann ich nicht:
Wirklich, ich lebe in finsteren Zeiten!
Mais: renunciar à violência
Pagar o mal com o bem
Não satisfazer seus desejos, melhor esquecê-los
Sabedoria seria isso.
E é tudo o que não posso:
Deveras, eu vivo em tempos sombrios!


In die Städte kam ich zur Zeit der Unordnung
Als da Hunger herrschte.
Unter die Menschen kam ich zu der Zeit des Aufruhrs
Und ich empörte mich mit ihnen.
So verging meine Zeit
Die auf Erden mir gegeben war.


Cheguei às cidades quando lá campeava a desordem
E imperava a fome.
Juntei-me às pessoas no instante da revolta
E indignei-me com elas.
Assim passou o tempo
Que me foi dado na Terra.



Mein Essen aß ich zwischen den Schlachten
Schlafen legte ich mich unter die Mörder
Der Liebe pflegte ich achtlos
Und die Natur sah ich ohne Geduld.
So verging meine Zeit
Die auf Erden mir gegeben war.


Comi meu pão entre uma e outra batalha
Para dormir deitei-me entre os assassinos
Indelicado cultivei o amor
Impaciente contemplei a natureza.
Assim feneceu o tempo
Que meu foi dado na Terra.

Die Straßen führten in den Sumpf zu meiner Zeit.
Die Sprache verriet mich dem Schlächter.
Ich vermochte nur wenig. Aber die Herrschenden
Saßen ohne mich sicherer, das hoffte ich.
So verging meine Zeit
Die auf Erden mir gegeben war.


No meu tempo as ruas conduziam ao atoleiro
E a palavra delatou-me ao verdugo.
Consegui fazer pouco. Mas sem mim
Os poderosos sentiam-se mais seguros; essa era a minha idéia.
Assim passou o tempo
Que me foi dado na Terra.



Die Kräfte waren gering. Das Ziel
Lag in großer Ferne
Es war deutlich sichtbar, wenn auch für mich
Kaum zu erreichen.
So verging meine Zeit
Die auf Erden mir gegeben war.


Eram poucas as forças. A causa
longe de ser conquistada.
Jazia ali com nitidez, mas para mim
Mal-e-mal à mão.
Assim passou o tempo
Que meu foi dado na Terra.

Ihr, die ihr auftauchen werdet aus der Flut
In der wir untergegangen sind
Gedenkt
Wenn ihr von unseren Schwächen sprecht
Auch der finsteren Zeit
Der ihr entronnen seid.

Vós, que emergireis da maré
Na qual naufragamos
Relembrai
Quando falardes de nossas fraquezas
Também os tempos sombrios
Dos quais vos livrastes.

Gingen wir doch, öfter als die Schuhe die Länder wechselnd
Durch die Kriege der Klassen, verzweifelt
Wenn da nur Unrecht war und keine Empörung.
Pois, trocando mais de países que de sapatos
Caminhávamos através das guerras das classes, angustiados
Bastava lá reinar a injustiça e nenhuma indignação.

Dabei wissen wir doch:
Auch der Haß gegen die Niedrigkeit
verzerrt die Züge.
Auch der Zorn über das Unrecht
Macht die Stimme heiser. Ach, wir
Die wir den Boden bereiten wollten für Freundlichkeit
Konnten selber nicht freundlich sein.

Ora pois, sabemos muito bem que:
O ódio contra a vileza
Endurece as feições.
A ira contra a injustiça
Deixa rouca a voz. Diabos!, nós
Que queríamos semear a amabilidade
Já não conseguíamos ser amáveis.

Ihr aber, wenn es so weit sein wird
Daß der Mensch dem Menschen ein Helfer ist
Gedenkt unserer
Mit Nachsicht.

Vós, porém, quando chegar a hora
Em que o homem for o amparo do homem
Lembrai-nos
E sede indulgentes.





 

II - Aos que vierem depois de nós
(Tradução de Manuel Bandeira)


Realmente, vivemos muito sombrios!
A inocência é loucura. Uma fronte sem rugas
denota insensibilidade. Aquele que ri
ainda não recebeu a terrível notícia
que está para chegar.

Que tempos são estes, em que
é quase um delito
falar de coisas inocentes.
Pois implica silenciar tantos horrores!
Esse que cruza tranqüilamente a rua
não poderá jamais ser encontrado
pelos amigos que precisam de ajuda?

É certo: ganho o meu pão ainda,
Mas acreditai-me: é pura casualidade.
Nada do que faço justifica
que eu possa comer até fartar-me.
Por enquanto as coisas me correm bem
[(se a sorte me abandonar estou perdido).
E dizem-me: "Bebe, come! Alegra-te, pois tens o quê!"

Mas como posso comer e beber,
se ao faminto arrebato o que como,
se o copo de água falta ao sedento?
E todavia continuo comendo e bebendo.

Também gostaria de ser um sábio.
Os livros antigos nos falam da sabedoria:
é quedar-se afastado das lutas do mundo
e, sem temores,
deixar correr o breve tempo. Mas
evitar a violência,
retribuir o mal com o bem,
não satisfazer os desejos, antes esquecê-los
é o que chamam sabedoria.

E eu não posso fazê-lo. Realmente,
vivemos tempos sombrios.

Para as cidades vim em tempos de desordem,
quando reinava a fome.
Misturei-me aos homens em tempos turbulentos
e indignei-me com eles.
Assim passou o tempo
que me foi concedido na terra.

Comi o meu pão em meio às batalhas.
Deitei-me para dormir entre os assassinos.
Do amor me ocupei descuidadamente
e não tive paciência com a Natureza.
Assim passou o tempo
que me foi concedido na terra.

No meu tempo as ruas conduziam aos atoleiros.
A palavra traiu-me ante o verdugo.
Era muito pouco o que eu podia. Mas os governantes
Se sentiam, sem mim, mais seguros, — espero.
Assim passou o tempo
que me foi concedido na terra.

As forças eram escassas. E a meta
achava-se muito distante.
Pude divisá-la claramente,
ainda quando parecia, para mim, inatingível.
Assim passou o tempo
que me foi concedido na terra.

Vós, que surgireis da maré
em que perecemos,
lembrai-vos também,
quando falardes das nossas fraquezas,
lembrai-vos dos tempos sombrios
de que pudestes escapar.

Íamos, com efeito,
mudando mais freqüentemente de país
do que de sapatos,
através das lutas de classes,
desesperados,
quando havia só injustiça e nenhuma indignação.

E, contudo, sabemos
que também o ódio contra a baixeza
endurece a voz. Ah, os que quisemos
preparar terreno para a bondade
não pudemos ser bons.
Vós, porém, quando chegar o momento
em que o homem seja bom para o homem,
lembrai-vos de nós
com indulgência.

12 dezembro 2014

Frederico Füllgraf - Greenpeace invade Patrimônio da Humanidade em Nazca

Fotos: divulgação



Aproveitando-se da realização da COP 20 - Conferência das Nações Unidas sobre Mudanças Climáticas, reunida em Lima até o dia 12 de dezembro - a ONG ambientalista Greenpeace invade área das Linhas de Nazca, protegida pela UNESCO, para instalar mensagem de protesto e alavancar manchetes na imprensa internacional. Indignado, o ministério da cultura do Peru expediu nota à imprensa, manifestando seu repúdio ao incidente, que agrava os danos já causados às milenares inscrições do deserto peruano. O incidente alinha-se a verdadeiras chicanas políticas, como o apoio da Greenpeace à privatizadora Lei de Pesca do governo Sebastián Piñera, que mereceu o repúdio de 80 mil pescadores artesanais chilenos e cada vez mais desacredita a ONG em toda a América Latina. O que chama atenção no episódio, é a lampeira determinação da ONG em afrontar o Direito Internacional e violar a soberania nacional, como foi a penetração em águas territorias da Rússia, em setembro de 2013, a ridícula fundação da “República dos Glaciares”, no Chile e, agora, a invasão do Patrimônio Cultural da Humanidade, no Peru. Glamurizada pela imprensa dos países ocidentais, na Rússia a ONG sofreu a apreensão de sua embarcação e a prisão temporária de seus ocupantes. Alpinista social, meses depois, a brasileira Ana Paula Maciel, uma de suas ativistas, posou nua para a revista Playboy.


A COP 20 em Lima

Em Lima acontece a COP-20, mais uma conferência na esteira do Protocolo de Kioto – esboçado em 1997 e ratificado apenas em 2005 – com o objetivo declarado de reduzir a emissão de poluentes atmosféricos e, com isso, mitigar o efeito-estufa em escala global, de origem indiscutivelmente antropogênica.

Desde sua implementação, nenhuma de suas metas foi cumprida, cuja principal era a redução das emissões globais em 5,2%, entre 2008 e 2012; o tão decantado “primeiro período de compromisso”.

Os Estados Unidos, a China e a Europa são os maiores emissores de gases-estufa, seguidos de perto pelo Brasil, no triste 6º lugar do ranking sujo.

Em outubro, a União Europeia alardeou que diminuirá em 40% suas emissões até 2030 Em novembro, os Estados Unidos anunciaram sua intenção de reduzir suas emissões entre 26% e 28% até 2025. A China não divulgou números, mas compromete-se a zerar seus gases-estufa até 2030.

Custo das alterações climáticas e seus “danos colaterais”

Para sinalizar boa vontade, 32 países ricos destinaram 9,0 bilhões de dólares para o Fundo Verde do Clima.

Estão falando sério? Não, literalmente estão brincando com fogo.

Em 2005, a ONU estimou entre 40,0 e 170,0 bilhões de dólares o custo anual do plano de estabilização do aumento da temperatura global na casa dos 2º C, até 2030. Em 2009, o Instituto Internacional para o Meio-Ambiente e o Desenvolvimento, de Londres,. mandou para a estratosfera a estimativa original, alardeando seu aumento em 500,0 bilhões de dólares, isto é, 0,7% do faturamento econômico global anual.

Mas estes são apenas os chamados “custos de adaptação às alterações climáticas”, que o Banco Mundial estima entre 18,0 e 21,0 bilhões de dólares anuais, de 2010 a 2050, apenas na América Latina.

O custo dos “danos colaterais” já em curso – tufões, inundações, obras de reconstrução e seu oposto: estiagens, redução dos recursos hídricos, desertificação, migração agrícola – nem estão sendo devidamente computados ainda, mas estima-se que rondem 1,0 trilhão de dólares em escala global.

Trocado em miúdos: até agora, a conta “fechava”, pois os principais perdedores – de vidas humanas, meio-ambiente e dinheiro – eram os países do Sul, e os grandes ganhadores, os países centrais do Norte, que aumentaram suas emissões durante a fase de expansão econômica (1997-2008), “porque não se mexe em time que está ganhando”.

Desde então, na ONU foi desatada a briga pela responsabilização das emissões, entre op Norte e o Sul. Os otimistas especulam que, desta vez, as negociações podem avançar favoravelmente aos países do Sul – terão motivos?

A posição do Brasil

Na COP 20, o governo brasileiro defende que se mantenha o princípio das “responsabilidades compartidas”, porém de modo diferenciado, alertando que os países desenvolvidos têm maior responsabilidade e devem assumir a maior cota nos cortes de emissões. Em paralelo, a diplomacia brasileira conseguiu submeter à Convenção Quadro das Nações Unidas sobre Mudanças Climáticas (UNFCCC) uma proposta, conhecida como “moeda do clima”, cujo objetivo é a precificação de ações antecipadas, obtendo créditos por todas as ações que o país pretende realizar antes de 2020, para a redução dos gases-estufa. Difícil imaginar que essa contabilidade, na qual se imbricam interesses do Itamaray com ações do Ministério do Meio Ambiente, seja efetivamente aprovada e compartilhada pelos movimentos sociais, que realizam em Lima sua “Cúpula dos Povos” à margem da conferência oficial, sob permanente pressão.

Greenpeace invade Patrimônio da Humanidade

Transitando entre as duas conferências, na madrugada da última terça-feira, 9, ativistas do Greenpeace infiltraram-se na Área Protegida das milenares e mundialmente admiradas Linhas de Nazca, para instalar faixas de advertência às alteraçõeds climáticas.

Quando ao conteúdo, nihil obstat, diria um rábula. Mas ao lado do famoso “Colibri”?

O ministério da Cultura do Peru esclareceu que na área “está terminantemente proibida qualquer intervenção humana, dada a fragilidade do contorno das figuras”, e condenou o incidente: “Após a ação ilegal, inconsulta e premeditada do grupo ambientalista, a área foi gravemente afetada”.

Respondendo pelo Facebook, a Greenpeace alegou que “as faixas são apenas de pano estendido sobre o chão. Todo mundo foi muito cuidadoso e não se produziu nenhum dano em absoluto”.

Para acalmar as autoridades peruanas, Kumi Naidoo, porta-voz internacional da ONG, anunciou uma viagem a Lima “para desculpar-se pessoalmente pela ofensa causada, como tambén representar a organização em qualquer discussão com as autoridades peruanas.”

Contudo, o vice-ministro da Cultura do Peru, Luis Castillo, replicou que o Peru solemente repele as desculpas oferecidas”, porque a ONG não admite o dano causado ao patrimônio histórico e cultural do país.

Após a denúncia do ministério da Cultura, a procuradora Velia Begazo, da Segunda Promotoria Provincial de Nazca, abriu inquérito, inspecionando a área contigua à figura arqueológica do Colibrí, acompanhada por policiais e peritos, concluindo por “danos irreparáveis, em uma área de 1.600 metros quadrados”. Identificados, os implicados da Greenpeace, estimados em doze ativistas, poderão enfrentar processo por “delito contra o patrimônio cultural”, que prevê penas de até 8 años de reclusão.

Tentando brilhar com mais um de seus shows de pirotecnica midiática, a Greenpeace paga caro pela indesculpável estultícia de ignorar as suscetibilidades do Peru, país que ainda hoje brigas nas cortes internacionais pela devolução de grande parte de seu patrimônio cultural, saqueado por aventureiros gananciosos como Hiram Bingham, o ladrão de Machu Pichu, glamurizado nas telas como o “Indiana Jones” de Steven Spielberg.

As Linhas de Nazca

As Linhas de Nazca são antigos geóglifos em grande escala, localizados nas Pampas de Jumana, deserto de Nazca, região de Ica, sul do Peru. Traçadas por artistas da cultura Nazca (sécs I a VII d.C.), representam centenas de figuras, de deseños simples a mais complexos, simbolizando criaturas zoomorfas, fitomorfas e abstrações geométricas, todas riscadas com sulcos na superfície terrestre.

Comunidades esotéricas e ufólogos tecem conjeturas e lendas as mais extravagantes e doidivanas sobre sua origem e propósito, entre as que se conta que os desenhos teriam origem extra-terrestre, ou de que configurem código de aterrisagem para naves de ETs.
Afetadas por projetos de mineração, visitação abusiva e estradas clandestinas, em 1994, a UNESCO declarou as Linhas de Nazca Patrimônio Cultural da Humanidade.

Apesar da proteção, o governo do Peru, irresponsavelmente, liberou a área para a realização, em 2012 e 2013, da rally de Dakar, milionário empreendimento expulso do Saara, agravando a proteção do sítio.

Sua grande estudiosa e protetora foi a arqueóloga alemã, María Reiche (1903-1998), figura emblemática conhecida como a Dama de la Pampa.

Possivelmente, Reiche tenha encontrado a verdadeira dos desenhos, que interpretou como um imenso calendário. Estabelecendo relação entre os desenhos e sua posição frente às estrelas, tentou demonstrar que os habitantes de Nazca criaram o sítio astronômico – um observatório? - para calcular o início de cada estação do ano, qual era a melhor época para colheitas e quando começava a temporada das chuvas.

Havia vida inteligente e perspicaz na Cordilheira dos Andes, em cujo chão a Greenpeace se move com inusitada jumentice.



04 novembro 2014

Frederico Füllgraf- A bela e o matador

Ivette Vergara, animadora de Mega TV, Chile

Santiago do Chile                                                                                                               Exclusivo para Jornal GGN 

Ivette Vergara é um dos mais belos rostos do Chile, e os fotógrafos indiscretos costumam registrar closes de suas pernas cruzadas, não menos esculturais. Faz parte do tititi, Ivette gosta.
Ex-modelo, “Miss Paula 1990” (organizado pela revista homônima) e animadora do programa de variedades "Mucho Gusto", no canal privado Mega TV, nestes dias de outubro estourou uma bomba nos meios de comunicação, salpicando com seus destroços a imagem do símbolo sexual chileno: a Corte Suprema sentenciou a três anos e um dia de reclusão o capitão reformado do exército, Aquiles Vergara Muñoz , como autor de homicídio qualificado, perpetrado em 1973 no interior de uma delegacia de polícia de Puerto Aysén, na Patagônia. Além deste, o ex-militar pinochetista foi indiciado por outros dois assassinatos de simpatizantes do então presidente Salvador Allende, fuzilados a sangue frio e enterrados clandestinamente em valas anônimas. A falta de sorte de Ivette Vergara: o militar sentenciado é seu pai. Sua primeira reação à notícia foi: “Estamos tranquilos, porque sabemos que meu pai é inocente”.
Retronarrativa: fuzilamentos na Patagônia
Outubro de 1973.
Poucas semanas após o golpe militar contra o governo Salvador Allende, chega a Puerto Aysén – que à altura mal contava 5.000 habitantes, mas hoje é o principal núcleo de aquicultura de salmão do Chile, localizado 2.300 quilômetros ao sul de Santiago - um batalhão de artilharia comandado pelo capitão do exército Aquiles Vergara Muñoz, “para contribuir à manutenção da ordem interna ante eventuais insubordinações e violações do toque de recolher”, segundo a linguagem eufemística da ditadura Pinochet.
Acima: Presos executados em Aysén
Abaixo: Capitão do exército (R) Aquiles Vergara Muñoz
Fotos: divulgação

A rigor, naquelas semanas estava aberta a “temporada de caça” aos simpatizantes allendistas. Realizar prisões arbitrárias, torturar e matar estavam na ordem do dia. Foi em suas rondas ostensivas que no dia 2 de outubro de 1973, o capitão prendeu o jovem Julio Cárcamo e seu amigo apelidado “Cachorro [filhote] Alvarado”, que supostamente teriam insultado e ameaçado o funcionário da polícia, Oscar Carrasco Leiva.
Debaixo de coronhadas de fuzil e chutes em todo o corpo, ambos foram arrastados à segunda delegacia de Carabineiros de Aysén e jogados numa cela imunda.
Madrugada alta, os dois presos foram retirados da cela e conduzidos a uma baia de cavalos, onde os esperava Vergara Muñoz. Primeiro, o capitão descarregou sua pistola nos presos, em seguida formou um pelotão irregular e ordenou fogo, que crivou de balas Cárcamo e o “Filhote” - em flagrante assassinato a sangue frio de dois presos ilegais, sem acusação formal, sem tribunal nem direito à defesa.
Completada a chacina, os corpos das vítimas foram levados para a morgue, onde um médico emitiu o laudo sem qualquer autópsia. Porém, o atestado de óbito de 20 de outubro de 1973 atesta “anemia aguda” e “ferida de projétil” como causas mortis dos dois patagoneses, que foram colocados nus em um jipe, conduzidos até o cemitério local e jogados em uma vala anônima, devidamente preparada.
A selvageria do “Caso Aysén” é emblemática porque tortura, fuzilamento e ocultação de cadáveres foi o modus operandi da repressão não apenas pinochetista, mas da posterior Operação Condor, em todo o continente.
Negando evidências durante 40 anos
Ninón Neira de Órdenes, uma senhora em provecta idade e presidente da Comissão de DDHH da Região de Aysén, protestou em alto e bom som contra a sentença dos ministros da segunda turma do Supremo, por considerá-la tímida: o septuagenário Muñoz Vergara é notório assassino e merecia pena mais drástica do que três anos de liberdade vigiada.
Embora muito mais criativa e eficiente do que a brasileira, a Justiça chilena tem sabido contornar e esvaziar a Lei da Anistia pinochetista ainda em vigor, julgando violadores de DDHH pelo viés dos “crimes comuns”, tais como formação de quadrilha, sequestro e homicídio, contudo, em casos como o de Muñoz Vergara, atropelando a jurisprudência internacional, ao reduzir a pena em primeira instância, alegando “meia prescrição”. Tanto a Corte Internacional de Justiça como a Corte Interamericana de Direitos Humanos estabeleceram que crimes de lesa-humanidade não prescrevem.
Detido pela primeira vez em 2009, o ex-capitão Aquiles Vergara negou tudo. Afirmou que não teve “faculdade legal para determinar nenhuma detenção”, não constituiu pelotões de fuzilamento e que, ademais, sequer teve conhecimento do nome ou da fisionomia dos executados.
“¡Yo no sé de nada!”, insistiu o ex-capitão pinochetista - simples assim.
Inesperadamente, em setembro de 2014, o ministro Sepúlveda Coronado o indiciaria em novo processo, desta vez pelo homicidio qualificado de Elvin Alfonso Altamirano Monje, “detido à margem de qualquer processo legal” e também assassinado em uma delegacia dos Carabineiros de Puerto Aysén.
Como você reagiria, se seu pai fosse condenado por violação de DDHH?
No início de 2014, um caso semelhante ao de Ivette Vergara derrubou a recém-nomeada Subsecretária do ministério da Defesa do governo Michelle Bachelet, Carolina Echeverría Moya. Em 2009, durante a primeira administração Bachelet (2006-2010), a funcionária já articulara o arquivamento de um processo por violação de DDHH, iniciado por ex-marinheiros allendistas, e em janeiro de 2014 omitiu em seu currículo o parentesco com o coronel da reserva do exército, Víctor Echeverría Henríquez, seu pai. Vivendo em liberdade impune, Echeverría Henríquez foi reconhecido por ex-presos políticos como comandante do famigerado Regimento de Infantería N°1 “Buin”, que durante a ditadura Pinochet funcionou como centro clandestino de detenção e tortura.
A sublimação dos crimes paternos por Ivette Vergara e Carolina Moya pode ser considerada uma síndrome.
Indagado sobre a reação de familiares de militares processados por violações de DDHH, o psicólogo chileno Marco Antonio Grez aponta um curiosa racionalização: ”Quando familiares diretos são confrontados com fatos acobertados por mentiras, delitos ou ilícitos envolvendo seus pais, em sua mente costuma ocorrer uma contradição. Quando crescemos, habituando-nos a justificar uma situação que nos faz sofrer, tratamos de dar um sentido às justificativas, inventando o pretexto de que o pai teve que cumprir ordens, deste modo conseguindo restabelecer um estado de equilíbrio".
Somente arrependimento redime imagem dos filhos
Em entrevista ao semanário Cambio21, o sociólogo Manuel Antonio Garretón adverte contra generalizações: “A única solução para estas coisas são sociedades  mais educadas, menos familísticas, menos fechadas em grupos estanques, até mesmo religiosamente, já que a tendência é atribuir aos filhos as características que têm os pais ou parentes”.
Contudo, até quando mulheres como a musa da TV ou a secretária de Estado continuarão a tampar o sol com a peneira, escondendo-se onde não há mas refúgio?
Garretón é taxativo:”A única maneira de superar esta situação é que os que cometeram os crimes os admitam, peçam perdão e deem mostra de seu arrependimento. Só assim ninguém mais poderá insinuar que´tal pai, tal filho´".
Talvez não seja exatamente este o ponto: se o capitão assassino admitisse a verdade, talvez aliviasse a dor de sua filha Ivette Vergara e ela não precisasse mais encobri-lo.
Talvez.

 Publicado originalmente em:
http://jornalggn.com.br/blog/frederico-fuellgraf/chile-condenacao-de-pai-violador-de-direitos-humanos-atinge-apresentadora-de-tv