Viviendo entre el océano y
Quevedo,
es decir entre graves desmesuras,
leyendo el mar y
recorriendo el miedo
del poeta mortal en su lamento
comprendo
la razón de mi amargura.
Porque mi corazón no está
contento.
Chile es golpeado por la misma gente
que nos
destinan al sometimiento
y amenazan con uñas y con dientes.
Los
intereses son como ciclones,
rompen la tierra y todo lo que
vive:
encallan en Vietnam las invasiones,
fracasan en la
espuma del Caribe.
Una lección
Volviendo a
Nixon vuelvo a ser dichoso:
porque juzgar delitos
incesantes,
ordenados por un ignominioso,
es deber de un
poeta caminante.
Hoy, desde Chile revolucionario,
volvamos
a los dueños del erario,
retornemos al Jefe del dinero.
A
verso limpio
Horademos a Nixon, el furioso,
a verso
limpio y corazón certero.
Así pues, decidí que
falleciera
Nixon, con un disparo justiciero:
puse tercetos en
mi cartuchera.
Y por los tribunales venideros,
abriendo
puertas, cruzando fronteras,
recluté hombres callados y
severos,
caídos en sangrientas primaveras.
Retrato
al hombre
Hay que juzgar las manos maculadas
por
muertos que mató con su terror
y que bajo las tierras
desolladas
surgen como semillas de dolor.
Porque ésta es
una edad nunca soñada.
Y Nixon, el ratón acorralado,
con
los ojos abiertos de temor
ve renacer banderas fusiladas.
Fue
en Vietnam cada día derrotado.
En Cuba es derrotado su furor
y
ahora en el crepúsculo aterrado,
quiere roer en Chile el
roedor,
sin saber que minúsculos chilenos
le van a dar una
lección de honor.
Paz, pero no la suya
¡Paz
en Vietnam! Mira lo que has dejado
adentro de esa paz de
sepultura
llena de muertos por ti calcinados!
Con un rayo
de eterna quemadura
preguntarán por ti los enterrados.
Nixon,
te encontraran las manos duras
de la revolución sobre la
tierra
para humillar tu pálida figura:
será Vietnam que
te ganó la guerra.
Nixon no creo en tu vencida paz!
Tu
invasión fue diezmada y fue vencida
cuando ya no podías perder
más.
Y cuando tus aviones homicidas
caían como moscas
abatidas
por los disparos de la libertad!
Esta no fue tu
paz, Nixon sangriento!
Nixon, sanguinolento presidente:
es tu
medalla de remordimiento!
Es la paz de los pueblos
inocentes
que tú entregaste al fuego y al tormento!
Es de
Vietnam la paz desfigurada
por tus embajadores y papeles.
Es
la paz de una tierra desangrada
y que ha llenado al mundo de
laureles
brotados de la sangre derramada:
Es la
victoria de Ho Chi Minh ausente
la que obligó a tu mano
ensangrentada
a confirmar la paz de esos valientes.
Cuba,
siempre
Pienso también en Cuba venerada,
la que alzó
su cabeza independiente
con el Che, con mi insigne camarada,
que
con Fidel, el capitán valiente
y contra retamares y
gusanos
levantaron la estrella del Caribe
en nuestro firmamento
americano.
Notifico que son los adversarios
De Vietnam,
esos mismos «caballeros»
seguidos de cubanos
mercenarios,
armados de metrallas y dinero,
los que contra
tu viento libertario
invadieron la nueva claridad.
Y allí
quedaron muertos o atrapados
los que iban a matar tu libertad.
Ay
Nixon donde vas y te presentes
Cuba no da cuartel ni
caridad!
Cuba y Vietnam son nuestros precedentes
contra las
agresiones de esta edad!
(Chile defenderá con sus
valientes
como aquellos dos pueblos insurgentes
su
revolucionaria dignidad.)
Sobre conspiraciones
Entre
la Kennecott y las batallas
que dentro de mi Patria van
urdiendo
contra el pueblo anacrónicos canallas,
Chile va,
traspasado y sacudido,
sobre la turbulencia, construyendo
lo
que nunca le fuera permitido:
trabajar y vivir sin
desaliento
para que en Chile manden los humanos
y se cubra de
frutos populares
el territorio antártico y lejano
y
den las viñas de su geografía
el vino del amor y la
alegría!
Duelo de Chile
Hora terrible! Aquel
mejor soldado
cayó en la arena de la Capital
y sabe el mundo
que fue asesinado:
su asesino se dice «nacional».
Un
traidor, ahora encarcelado
director del asalto criminal,
dijo
que un presidente despechado
dio la luz verde al crimen
espantoso.
El Mandatario aquel está callado
como si no
escuchara en su reposo
el clamor que recuerda a los malvados,
el
acontecimiento vergonzoso.
(Ahora el Mandatario destronado
es
el aliado de los poderosos
y su oscuro silencio ha
continuado.)
Schneider sigue siendo traicionado
y la
conspiración que continúa
cuenta con los injustos
magistrados
por cuyas manos la injusticia actúa.
Que
no, que nunca
No entrará en esta casa con puñal
el
sobrino del tío senador
a asesinarnos otro general.
Ningún
demente mate tu esplendor
y nos lleve a la guerra despiadada:
a
la noche del duelo y del terror.
No me muestres la sangre en
tu morada.
Dame tu resplandor de catarata,
luz longitudinal,
patria nevada.
El incendiario no re hará ceniza,
y no se
macarán entre chilenos,
Patria mía celeste y movediza-
Fuera
de aquí la hiena y el escualo!
Que no maten los malos a los
buenos,
ni tampoco los buenos a los malos.
Soy un poeta sin
ningún precepto
pero digo, sin lástima y sin pena:
no hay
asesino bueno en mi concepto.
L. E. R.
El
furioso que agache su estatura
bajo la luna, en la pampa de
plata,
Patria que Recabarren transfigura
enseñando
verdades y caminos
que ayer se abrieron en la tierra oscura
y
hoy son la condición de su destino,
Contra la muerte
A
la guerra civil como condena
nos conduce el amargo forajido.
El
desplazado de la boca liena
quiere quitar a otros la comida,
y
otro que con su herida se envenena
reparte los venenos de su
herida.
A la guerra civil de los contrarios
quieren
llevarnos garras fratricidas,
sin saber que chilenos
adversarios
siempre amaron las leyes de la vida.
Y no
triunfa el más noble ni el más fuerte
desangrando la tierra
preferida
y cambiando la vida por la muerte.
La tierra
que nos dio las alegrías,
la que nos enseñó el
padecimiento
florecerá con todos algún día:
no neguemos
la luz al descontento.
Que cada hombre lleva en su porfía
lo
mejor de su ciencia y su momento.
Nunca
Solo el
que mata es la categoría
que dejo fuera de mí sentimiento.
No
llevemos la Patria a la agonía
condenada a la sangre y al
lamento.
Y contra eso está mi poesía
que va por todas
partes, como el viento.
El gran silencio
Es
tarde ya. Se han ido los malvados.
Schneider, desangrado y
malherido,
ha muerto, el crimen está consumado.
Un gran
silencio cubre nuestras vidas:
El estupor de un pueblo
deshonrado,
el clamor de la Patria estremecida.
Cien
hombres contra un solo soldado:
fueron cien los cobardes
forajidos
contra mi general asesinado,
El espionaje
norteamericano
ordenó a un renegado y sus hampones.
Y Caín
otra vez mató a su hermano.
Sangre, dolor, coronas y
crespones!
En el alma de Chile sepultado,
despedido por
nuestros corazones,
quedó mi general asesinado.
Es
triste
Desde entonces un río nos divide:
agua
sangrienta, barro de marismas!
No hay nadie en esta tierra que lo
olvide.
Desde entonces la Patria no es la misma.
Mi
general, adiós
Desde entonces tu sangre ha separado
dos
zonas hasta ahora divididas:
el rencor que amenaza por un lado
y
el pueblo que acompaña tus heridas.
Y hasta ahora tu estirpe
de soldado
cerca de Allende, claro presidente,
defiende al
pueblo y a su nuevo Estado
(como si aún tu mano
militante,
aún después de ser martirizado,
cumpliera su deber
de comandante).
Adiós, mi general asesinado!
Vivirá
tu recuerdo de diamante
en lo más alto de la cordillera.
La
Patria va contigo en cada instante
por el camino de la
primavera.
Mar y amor de Quevedo
Aquí en mi
casa de Isla Negra leo
en el mar y en el verso favorito,
en la
palpitación y el centelleo
del mar amargo y del amor
maldito,
la misma espuma de la poesía:
el mar que se ilumina
en la ruptura
y yo leyendo con melancolía,
a Quevedo, su
amor y desventura.
Tal vez es mi destino diferente:
mi
pecho militar de combatiente
me inclinó a las guerrillas del
Estado:
a conseguir con la paciencia ardiente
de la verdad
y del proletariado
el Estatuto de la pobre gente.
La
victoria
Y así llegué con Allende a la arena:
al
enigma de un orden insurgente,
a la legal revolución chilena
que
es una roja rosa pluralista.
Y fue con mi Partido
Comunista
(bello como un desfile proletario)
cuando en el mundo
un día sobrevino
este camino revolucionario.
Hacia los
pueblos alzo nuestro vino
con la copa a la altura del destino.
4
de septiembre de 1970
Un recuerdo: por fin hay
unidad!
Viva Chile, Aleluya y Alegría.
Viva el cobre y el vino
y el nitrato.
Que vivan la unidad y la porfía!
Sí, señor.
Tiene Chile candidato.
Costó trabajo era una fantasía.
hasta
que hoy la lucha se comprende,
Marchar, marchar como la luz
del día.
El presidente es Salvador Allende.
Toda
victoria es un escalofrío,
porque si gana el pueblo hay una
racha
que entra por el testuz del envidioso.
(Uno sube y el
otro a su covacha
baja huyendo del tiempo y de la
historia.)
Mientras que Allende sube a la victoria
se van
los Baítras como cucarachas.
Desde aquel día
Desde
aquel día el mundo, al despertar,
encontró a Chile y su
fisonomía
alzando la victoria popular
y en el coro mundial
de la alegría
cantaron nuestra tierra y nuestro mar.
Fue
por aquellos días que un poeta
provinciano, salido de Parral,
en
Estocolmo recibió un cometa
de las manos de un rey
profesional.
Y así el nombre de Chile saludado
fue por
ciudades, minas, sementeras,
como un laurel del pueblo
conquistado
durante lucha larga y vida entera.
(Yo agregué
a Chile y a su geografía
el canto de mi vida pasajera
con el
torrente de mi poesía.)
Reviven los gusanos
Luego
llegó la dura condición
y los gusanos en su rebelión
en el
estiércol de la oposición
rodearon a sus turbios
candidatos
de mentidores y de mentecatos,
de lenguaraces y de
asesinatos,
descubriendo una táctica «imprevista»:
«En
Chile hay un peligro comunista! ».
E intercambiando besos
espantosos
momiocristianos y momios furiosos:
con la
publicidad y la pistola,
contra Allende y el pueblo
congregado,
llevan la sedición ola por ola
momios tibios y
momios congelados.
Diario de loros
Y desde
Nueva York el dirigente
es el Gerente de la Pepsicola
(que
ése sí se portó como un valiente:
se arrancó con su piara y
con su cola).
Instruye desde allá sus carcamales.
Pontifica
El Mercurio cada día:
Nixon le dicta los editoriales.
Es
un diario «chileno» Mama mía!
Ay qué cinismo, qué
melancolía
la de estos loros de pajarería!
Paro
pasional
Detrás de la I. T. T. con sus puñales
y los
enredos de su felonía
brotan los Pillarines criminales
y
otros mondongos de la oligarquía:
falsos adelantados
sindicales,
médicos de curiosos delantales,
camioneros de
pronto enriquecidos,
Colegios de Abogados Presumidos
querían
aprender los viejos vicios
de nuestros elegantes
meretricios.
(Los oligarcas por sus propios fines
quieren
usar para sus píes patricios
o clase media o ciase
calcetines.)
Y con Níxon de fondo principal
se lanzaron al
Paro Patronal
bien cebados dispuestos a que ayune
el que no
es del Partido Nacional.
El hambre de los otros los reúne
y
Fuentealba les vende su puñal.
Así por la I. T. T.
desenfrenados
sembraron el terror organizado;
padres y tíos de
un Negro Mercado
oscuro como todos sus pecados.
Contra la
Patria se lanzaron codos
huelga de burros, huelga de
rollizos,
huelga de playboys advenedizos,
huelga de
banquerizos principales,
enchufados en los Bancos Centrales,
y
pálidos idiotas de rehenes
con dueños de los grandes
almacenes:
escondieron sardinas y cebollas,
aceite, harina,
cigarrillos, ollas
para dejar sin pan sin luz sin nada
al
pueblo y a la patria apuñalada.
Locos y locuelos
Pee
y Punto Final, que marchan, juntos
como va el explosivo con la
mecha
y se confunden en un mismo punto
ultras de izquierdas y
ultras de derecha,
duros de la derecha y de la
izquierda,
trabajan juntos en la misma brecha
para que la
victoria conseguida
por un pueblo que lucha y que recuerda
(el
cobre, el pueblo, la paz y la vida),
todo lo manden ellos a la
mierda.
Y así están juntos en el mismo cielo
los locos de
derecha y los locuelos.